miércoles, 3 de mayo de 2017

Manaos Connection

Dicen los libros de historia, que hubo un tiempo en que Manaos era una de las más bellas y florecientes ciudades del Amazonas brasilero.

Convertida en uno de los principales puertos fluviales del Brasil debido a la fiebre del caucho causada por la proliferación de los automóviles de Henry Ford, Manaos fue una metrópolis llena de vida, boato y lujo.

De hecho, allí se erige todavía una de las construcciones más espectaculares del mundo dedicadas a la música: el Teatro Amazonas.

Está por confirmar aún que aquella maravilla arquitectónica, construida con los mejores materiales provenientes de todo el orbe, tuviera el honor de albergar entre sus muros la actuación del mítico tenor Enrico Caruso. Al menos especula con esta hipótesis el novelista Vázquez-Figueroa en su obra que lleva por nombre "Manaos".

La gloria de aquella ciudad fue efímera, como suele serlo todo esplendor.

Aquella urbe denominada Corazón del Amazonas, capaz de pagar en el siglo XIX el dispendio de transportar desde el puerto de Belem, Amazonas arriba, toda la parafernalia necesaria para la inauguración de su Teatro con la ópera italiana "La Gioconda", fue tragada literalmente por la jungla a principios del siglo XX, tras la invención del caucho sintético producido de manera masiva en las fábricas asiáticas. Este avance científico derivó en la ruina y decadencia de Manaos como principal productor del preciado material.

Aún hoy, son innumerables los edificios coloniales de aquella ciudad invadidos por lianas y plantas tropicales. Incluso el Teatro Amazonas, a mediados del siglo XX, se encontraba abnegado de ramajes y plantas trepadoras propias de la selva.

Aranjuez, en pleno 2016, recuerda peligrosamente a Manaos, por lo que fue y por lo que se ha
convertido. 

La desidia institucional ha devorado nuestro pueblo y solo hace falta dirigir nuestra mirada a barrios como La Montaña, Agfa o Las Aves para darse cuenta de que necesitan urgentemente una operación de desbroce y mantenimiento de sus zonas ¿verdes? y parcelas.

Es más, tan solo con asomarnos a las redes sociales, a páginas como La Voz de Aranjuez, podemos encontrar innumerables quejas vecinales sobre hierbajos, matorrales y calles propias de Manaos, pero sin necesidad de viajar 8000 kilómetros ultramar.

El Ayuntamiento de Aranjuez, cuenta entre su sobredimensionada plantilla con apenas una docena de jardineros (algunos hasta liberados sindicales). Parece mentira, pero entre más de 300 personas dedicadas a la cosa pública que cobran de nuestros impuestos, solo diez o doce se dedican a mantener nuestras vastas zonas verdes, parques y jardines.

La legislatura pasada, ante la imposibilidad de contratar nuevos jardineros por culpa de la brutal deuda heredada del gobierno de Dionisio y Cristina Moreno, no hubo otro remedio que utilizar fórmulas como los programas de colaboración social.

Gracias a estos programas, más de 200 personas que estaban en el paro tuvieron la posibilidad de formarse y trabajar para su ciudad en disciplinas tan heterogéneas como la jardinería, la albañilería, instalación de sistemas de riegos y un largo etcétera.

Cristina Moreno y su equipo no tardaron en tachar aquellos programas de esclavismo camuflado, de trabajo indecente y precario. Sin embargo, a pesar de sus denuncias, los trabajadores que se acogieron a aquellas modalidades de contratación siguen pidiendo en la actualidad que se repitan, pues como decía Karl Marx (los socialistas son marxistas solo a ratos) "el trabajo dignifica al hombre".

Por culpa de premisas equivocadas, el actual equipo de gobierno socialista se ha encastillado en su tesis de no recurrir a estos programas de colaboración social que salían gratis, o muy baratos, a los ribereños y que mantenían en perfecto estado de revista las zonas verdes o espacios que en la actualidad lucen abandonados, como el Parque de La Azuda.

Con doce jardineros es inviable que Aranjuez esté cuidado. Es un disparate. ¿Plan B? Ninguno.

Debido a esta obstinación e intransigencia, muchas personas útiles y con ganas de trabajar siguen en el paro. Centenares de curritos a los que dicen defender, se quedan cada mañana en sus casas en vez de ser útiles para la comunidad.

Me temo que Aranjuez, al igual que Manaos, ya no vive tiempos de gloria desde hace décadas y necesita en estos momentos medidas urgentes contra la proliferación de hierbajos, futuras plagas de mosquitos y garrapatas y sobre todo, medidas contra la inutilidad manifiesta de este desgobierno que nos asuela.

Al igual que Manaos, Aranjuez puede verse avocado a ser un Palacio y unos jardines oculto por lianas, retamas y cardos borriqueros.


Es indispensable que se haga algo de manera urgente o puede que Manaos esté peligrosamente más cerca de Aranjuez que esos 7500 kilómetros geográficos que nos separan. 

miércoles, 19 de abril de 2017

Como Cagancho en Almagro


Ustedes recordarán cuando la actual Alcaldesa Moreno se auto erigió como concejal de Juventud, cuando en el discurso de investidura proclamó a los cuatro vientos que ella se hacía cargo del tinglao, como cuando el maestro vestido de luces dice ante el toro aquello de:  "¡Dejadme solo!"

El capote pesa mucho en la Maestranza, más aún en Las Ventas, pero si la faena no se toma en serio y el torero no está a la altura ni de Cagancho en Almagro, el capote se convierte en plomo incluso en la Bicentenaria de Aranjuez.

Dicen de aquel famoso torero de época que estuvo tan mal en aquella localidad de Ciudad Real que la gente quemó la plaza tras el sonoro fracaso.

Pero Moreno ni eso... se cortó la coleta antes de cualquier intentona de agradar al respetable más joven de Aranjuez. Tras conseguir el titular de rigor, apenas  terminado el paseíllo, dio la alternativa sin hacer ni una verónica a un novillero de su cuadrilla que algunos conocían por aquello del toreo de salón: David Estrada.

La concejalía de Juventud quedó en manos de un bisoño subalterno que lo único que había demostrado hasta la fecha era quedar bien en las tardes de domingo que no exigían demasiado... campañas de Juventudes Socialistas repartiendo condones, mesas informativas contra los tasazos universitarios (mientras se aliaban los de su partido con el rector Carrillo para cerrar en Aranjuez la CES Felipe II), vídeos con carita de pena pidiendo perdón por la gestión de ZP, etc.

La dupla de Moreno y Estrada,  de Estrada y Moreno, que como los Reyes Católicos (salvando los años luz de distancia) tanto montan como montan tanto, se reparten en Aranjuez el presente y el futuro del PSOE, pero sin saber muy bien qué hacer con la juventud de Aranjuez.

Los chavales están perdidos entre el botellón de la calle de la Reina y el desierto de actividades culturales que este gobierno tiene programado para ellos: La nada entre dos platos.

Lo mismo se emborrachan en locales alquilados de la Barraca de García Lorca como que se pelean en los bares de copas de la calle Almíbar o en la macro discoteca cuando las fiestas patronales.

Antes, estando en oposición, todo era más sencillo. Los toros se ven mejor desde la barrera. Hablaban de carencia de actividades dedicadas a la chavalería, pero ni el cine de verano, que con gran éxito se organizaba algunas noches estivales, sobrevivió a su faena.

Ahora ni siquiera abren Isabel de Farnesio los domingos ni en fiestas de guardar. Se dedican más bien, a lamerse las heridas entre pancartas del Tajo y de la Educación Pública, pero tras el nombre de los carteles, como en la copla de Francisco Alegre, hay realidades que ellos no quieren mirar.

Tras el mantra, tras el slogan, no logran enlazar ni cuatro capotazos seguidos con los que salvar la tarde...

- ¡Tranquilos, muchachos! ¡Dejadnos solos! - gritan tras el burladero de la incapacidad manifiesta y del miedo escénico.

¿No hay WIFI en el Farnesio desde hace casi un año? ¿No hay actividades
juveniles ni alternativas sanas? ¿En serio eso es cosa nuestra? ¿No hay recortes del PP a los que echar la culpa o alguna camiseta multicolor que vestir? 

El traje de luces, el vestido de torear exige demasiado y no es posible escudarse vistiéndole en el colectivismo mal entendido para rematar la faena.

Las soluciones no llegan, los jóvenes alcoholizados, según vídeos que un servidor ha podido ver, interrumpen el descanso de los vecinos de uno de los barrios más céntricos de nuestra ciudad, pero a ese morlaco no parece querer nadie enfrentarle.

Vendrá la suerte de varas de las fiestas de San Fernando, y el tercio  de banderillas del Motín  y todos nos echaremos las manos a la cabeza si pasamos con el coche por la calle de la Reina y vemos allí concentrados a miles de chiquillos celebrando botellón. Pero siempre será mejor cerrar los ojos, vendárnoslos cual caballo de picador para no ver el negro horizonte que se abre frente a nosotros.

Tocarán los clarines y timbales de los comas etílicos, de los escándalos y de las peleas, pero ni Estrada ni Moreno, ni Moreno ni Estrada, se darán por aludidos y preferirán devolver a corrales el astado de la juventud ribereña sin ni siquiera haber intentado darle un pase de pecho.

Después, tras esto, escoltados por la Benemérita huirán de la plaza y al respetable solo le quedará quemarla, como en 1927 hicieron los almagreños, pero ya será demasiado tarde.

Nadie nos devolverá el dinero.

sábado, 1 de abril de 2017

Política fachada

Política fachada

Se dice que todo en la vida es imagen, o que la imagen es importante. También en política, o sobre todo en ella.

Pero no podemos confiarlo todo a la imagen…

Tras una foto debe haber un contenido, un fondo que acompañe a la instantánea. De hecho debería ser al revés: La fotografía tiene que ser mero testimonio de los actos o acciones realizadas por el político de turno.

Lo mínimo que se debe pedir a una imagen es coherencia con lo que se muestra en la misma o estaríamos ante un espejismo, un holograma o un truco de prestidigitador.

Lamentablemente en Aranjuez la coherencia brilla por su ausencia. La política del actual gobierno de Cristina Moreno es solo fachada, sí, una instantánea en la que el trasfondo es de cartón-piedra. Como los decorados del desierto de Tabernas donde se rodaban escenas de spaghetti western, tras la fachada no hay nada. Ni siquiera coherencia.

Me hizo gracia hace unos meses un meme visto en Facebook donde en el frontis del Ayuntamiento aparecía un anuncio vendiendo una moto. Ignoro si el autor había elegido ese vehículo por casualidad, pero ni al pelo.

Hemos visto en la fachada del Ayuntamiento pancartas en apoyo al Río Tajo, la bandera gay, la europea a media asta, ahora un cartel en contra del cierre de aulas en colegios públicos… falta que sea real la pancarta de la moto, que al fin y al cabo es lo que nos quieren vender.

Esta semana, como bien recogía La Voz de Aranjuez, se daba carpetazo a una etapa negra de este pueblo, la época del despilfarro sistemático de dinero público, de la foto fácil, del boato y la pompa( fúnebre en la actualidad) . SAVIA está a punto de cerrar, empresa pública creada para desarrollar proyectos que nada han aportado a la ciudad, o si lo han hecho han salido muy caros a nuestros bolsillos de paganinis, o como dicen ahora los jóvenes, de pagafantas.

SAVIA y cualquier sociedad de esta naturaleza no es otra cosa que un invento para saltarse la Intervención Municipal y los procesos de contratación públicos, que suelen ser estrictos y lentos debido a sus mecanismos de control.

Gracias a SAVIA, las obras se adjudicaban más rápido, se negociaba con el suelo más ágilmente y nadie podía poner el grito en el cielo sobre lo que se veía venir: Aranjuez ya no tiene suelo interesante de cara a expansiones urbanísticas y encima, tras pasar por la sociedad local un volumen de cientos de millones de euros, no queda nada, o peor… nos queda cara de tontos, el pueblo hecho jirones y una deuda de casi 30 millones de euros a sumar a los 175 millones que dejó el Alcalde Dionisio.

Es un resumen muy somero de aquella negra época del tándem Dionisio-Moreno, pero lamentablemente es real.

Ahora queda la fachada. Si cruzamos el quicio de la Casa de Empleados de la Plaza de la Constitución, un día de estos encontraremos maromas, sacos de arena y tablones que mantienen en pie la pared, porque no habrá nada más.

Ayer, en la Plaza, varios cientos de vecinos se daban cita para apoyar el empleo de Cortefiel. Allí estaban, por supuesto, los miembros del gobierno local.

Hace apenas unas semanas, el mismo grupo de concejales hacía suya una nota informativa de la empresa Cortefiel diciendo que de aquí no se movía ni un empleo, al contrario, se iban a invertir 5 millones de euros en la planta ribereña. Todo zanjado. Vámonos a comer… ¿a alguno le apetece zarajos de Tarancón?

Hace unos días, Moreno se hacía una foto junto al director de un centro concertado entregándole material informático en desuso y ahora saca al balcón la pancarta a favor de la escuela pública en detrimento de otras modalidades de enseñanza.

Hace bien poco, el Gobierno Socialista puso a media asta la bandera de Europa porque según dicen, se avergüenzan de la política migratoria de la UE y al día siguiente convocaba un minuto de silencio por los atentados de Bruselas cometidos por inmigrantes musulmanes. Coherencia, siempre coherencia.

Refugees wellcome, pero dejamos morir el Comedor Social, total…

En resumen, en Aranjuez la coherencia no existe, ni siquiera las fotos que el Gobierno Municipal expele son lo que parecen.

Tengan cuidado hoy al comprar el Marca a ver si les van a dar el Don Balón.
Tengan muchísimo cuidado hoy y miren bien la portada del AS, porque a lo mejor dice que el Barcelona ganó ayer el Clásico…


Solo espero que en pos de la coherencia cuelguen pronto el cartel de la moto en la fachada del Ayuntamiento.

sábado, 11 de marzo de 2017

11M, 7:37 horas - In memoriam

Aquella mañana de jueves llegué a la estación de Aranjuez a eso de las 7:45 horas. Trabajaba por aquel entonces en el Ministerio de Cultura.

Los viernes entraba una hora antes... Si aquel atentado hubiera sido el 12 de marzo, quizás hoy no estaría escribiendo estas líneas, pues a las 7:37 horas habría estado esperando el tren hacia Recoletos en el andén 1 de Atocha.

Busqué una alternativa al Cercanías pensando que la C3 volvía a tener un problema técnico y me apresuré a tomar un autobús en la calle Infantas sin saber que ocurría en realidad.

Aunque los más jóvenes no se lo crean, por aquel entonces no había redes sociales ni smartphones donde consultar la actualidad en tiempo real.

En la radio del autobús hablaba en aquellos momentos el lendakari Ibarretxe y decía que los que habían puesto las bombas en Madrid no eran vascos sino alimañas. Luego habló Zapatero, candidato del PSOE condenando los atentados y el terrorismo etarra.

Y es que todo apuntaba a ETA, pues meses atrás, en Navidad, la banda terrorista había intentado volar un Talgo con mochilas bomba.

Poco a poco me fui enterando de la masacre que había acaecido en Madrid y cuando llegué a Legazpi, la capital de España gritaba de rabia entre sirenas de ambulancia y policía.

No funcionaban los móviles, estaban colapsadas las centralitas, pero mi padre logró llamar al Ministerio de Cultura y contactar conmigo.
- Dile algo a tu madre, que está llorando. No sabíamos si ibas en tren - me dijo.

Ahí me di cuenta de verdad de lo que era el terrorismo y de lo que suponía para madres, hermanos, familiares y amigos de las víctimas.

Aquel 11 de marzo de 2004 todos éramos víctimas de la barbarie.

Poco a poco mi móvil comenzó a reaccionar y tenía llamadas perdidas de mucha gente que me quiere y que no sabía si estaba bien.

Luego vino todo lo demás... hoy no es día de hablar de la noche preelectoral del 13 de marzo ni de la manipulación informativa, ni de un juicio que dejó serias lagunas en cuanto al arma del crimen o la autoría intelectual del mayor atentado de Europa.

Hoy toca hablar y reflexionar del viraje que ha dado la sociedad española en menos de 20 años. Es para hacérnoslo mirar:

Recuerdo el verano del 97, cuando toda España salió a la calle pidiendo la libertad del concejal Miguel Ángel Blanco, vilmente asesinado por la ETA de un tiro en la nuca.

También las grandes manifestaciones de los años 2005, 2006 y 2007 que
impulsaron las víctimas del terrorismo contra la negociación del gobierno de Zapatero con ETA y su entorno. Millones de españoles, abrazados a la bandera nacional, unían sus voces para respaldar a las víctimas del terrorismo, a lo mejor de la sociedad española. Ejemplo vivo de lo que es sufrir en sus carnes la sinrazón del terrorismo y aún así confiar en la justicia en vez de dejarse arrastrar por el odio y por la venganza contra los asesinos de sus familiares.

Hoy, 11 de marzo de 2016, la ETA sigue en las instituciones, y no solo eso, sino que la sociedad española ha olvidado todo aquello.

Asistimos impávidos a una operación de blanqueo del terrorismo, ahora los héroes no son los guardias civiles asesinados, los jueces, los funcionarios de prisiones secuestrados, los militares, policías o políticos de todas las formaciones ajusticiados por una bala o bomba etarra.

Ahora sus carceleros, sus verdugos, son ensalzados y homenajeados desde ayuntamientos, instituciones o desde las televisiones y radios.

Ahora Otegi es el hombre de moda, un hombre de paz apoyado abiertamente por formaciones como Podemos.

Ahora se justifica que en espectáculos infantiles las marionetas saquen carteles de "Gora ETA", se erigen placas en Madrid en homenaje a  tipos como Alfon, cuyo único mérito fue llevar una mochila cargada de explosivos y metralla para atentar contra policías en una huelga.

Mientras, a la mínima "Je Suis Paris" o Siria o cualquier otro lugar que no sea Madrid o España. ¿Qué está pasando?

El monumento a las víctimas del 11M de Atocha se cae a pedazos, se desmorona como la moral española narcotizada por nuevas figuras mesiánicas que apoyan abiertamente a los representantes del terrorismo etarra sin que nadie les eche nada en cara, al contrario, votadas en las urnas por millones de ciudadanos.

Sin quererlo, vienen a mi mente aquellos versos de Quevedo que hoy, 11 de marzo del 2016, están sin duda más vigentes que nunca en nuestra España.

Aunque la mía sea una voz en el desierto, aunque me vea solo en estas tristes reflexiones, dedico dichos versos a las víctimas del 11M y del terrorismo en general "sin hallar cosa en que poner los ojos que no sea recuerdo de la muerte":


Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

Salime al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.