miércoles, 3 de septiembre de 2008

El Mar


Y como el mar, así se va tu amor, como las olas vuelve, más cargado de espuma, de tempestades negras, de dudas imprecisas.
Como en el mar, yo me mareo entre tus brazos, en la sal que tus ojos hoy derraman por mi culpa, o por la tuya, o quizás por la de ambos.
Porque mi vida es tu playa, es la duna en tus caderas y el rizo en tu pelo azul.
Como la arena, me dejo besar sin prisa, por labios de caracolas, de algas y fino coral. Me seco cuando te alejas, me hago polvo sin tu abrazo, motas que echan a volar.
Como la mar, como la cresta brillante bajo los rayos del Sol es tu sonrisa borrosa.
Y yo espero en mi velero, a que juegues con mi vida, a que me arrastres al puerto donde poder descansar.
Descansar de esta pelea, que es quererte y no tenerte, que es odiarte y no olvidarte que es soñarte como un mar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El mar siempre está ahí; tanto para alimentar un gran amor como para acompañar en un desamor. No sé si es poesia, o es una historia en poesia; sea lo que sea es muy bonito.
Flor de Jara