martes, 11 de noviembre de 2008

El CAC

A estas alturas de la película, en una sociedad como la española que presume de democracia, de libertades y de un Estado de Derecho evolucionado, aún podemos encontrarnos con cacicadas atroces, con actos autoritarios infames que atentan directamente contra un derecho constitucional inviolable: la libertad de expresión.

En Cataluña, soplan vientos fascistas. Esto no es nuevo. Se han adueñado del Govern Catalá un atajo de indocumentados de medio pelo, algunos de ellos terroristas sin arrepentir de la extinta Terra Lliure, otros charnegos reconvertidos en catalanes de pura cepa y el resto ignorantes y piojos puestos en limpio.
Como toda dictadura, como todo gobierno autoritario basado en el clientelismo, en el pago de favores, en la mediocridad y en la corrupción, es importante, sino básico, el control de los medios de comunicación.
Y es que en Cataluña se premia sistemáticamente a los medios afines con subvenciones estratosféricas mientras se silencia, se zancadillea y se ponen trabas a todos aquellos críticos que se atreven a alzar la voz.
Es éste el caso de muchos intelectuales que tuvieron que marcharse de Cataluña en pleno pujolismo, algunos heridos de bala, como Jiménez Losantos, por firmar un manifiesto junto a otros valientes que criticaba abiertamente y sin pelos en la lengua lo que estaba por llegar y hoy sufrimos sin medias tintas: el nacionalismo excluyente y sectario.
El tripartito del bachiller Montilla, el bachillerato es el nivel de estudios del President de la Generalitat, puso en marcha un comité llamado CAC, que no es caca en catalán, aunque bien pudiera serlo por las funciones que desempeña.
El CAC, comité audiovisual de Cataluña, es un órgano al estilo de aquellos otros franquistas que se dedicaban a censurar el contenido de las películas y de los libros, velando por el espíritu nacional y clasificando las creaciones en aptas y no aptas para la difusión.
Se toma la libertad el susodicho CAC de decidir qué información es veraz y cual deja de serlo, teniendo la potestad de multar a medios de comunicación o cerrarlos directamente si lo que expresan no es información “veraz”, es decir, si se critica al tripartito nacionalista y su manera de hacer las cosas.
Estos señores, ni cortos ni perezosos, han decidido cerrar la COPE en Cataluña. De momento han empezado por arrebatarle a la emisora dos frecuencias FM en Lérida y en Gerona. Después… ancha es Castilla, o en este caso los Paisos Catalans.
El CAC de esta manera podría dejar sin trabajo a 15 operarios de la cadena y sin voz ni opinión a decenas de miles de catalanes que escuchan la COPE.
Y es que la COPE, el ABC y El Mundo son muy molestos para los nacionalistas catalanes. Les meten demasiado el dedo en el ojo, son moscas cojoneras que no descansan. Como en Cataluña hay tanto que ocultar sobre las prácticas gubernamentales, es mejor ahorrarse el mal trago de escuchar o leer por las mañanas a un atajo de fachas retratando fielmente lo que los politicastros tejen y destejen desde Barcelona.
Si las cosas se hicieran bien en el gobierno de Pepe Montilla, cordobés para más señas, los críticos tendrían poco que criticar, pero, y eso que estamos en crisis, la Generalitat en la época del tripartido ha pasado de tener 126.000 funcionarios a 180.000, de 149 altos cargos a 242, ha gastado lo indecible en dietas por desplazamiento, incluso para aquellos diputados que ya gozan de coche oficial, incluido el Señor Carod Rovira.
Algunos incluso lo tunean, como hizo el exbarrendero de Reus y ahora presidente de la cámara, el Sr. Benach a imagen y semejanza de los bakalas y ginchorros de Puente Vallecas, gastándose del erario público la friolera de 90.000 euros, que no es moco de pavo.
También destacan los gastos en embajadas catalanas en otros países (2,2 millones de euros), una de ellas, la de París, para colocar al pobre hermano de José Luis Carod Rovira, que cobrará alrededor de 90.000 euros anuales. A este paso no se le podrá clasificar de pobre, acaso de espíritu.
Del mismo modo, emplean el dinero del contribuyente a los importantísimos estudios sobre el cultivo de la chufa, sobre el seguimiento de la concha brillante, del pasto pirenaico o sobre la población de pescado azul, por no hablar de la promoción del catalanismo mediante subvenciones a deportes minoritarios, como los bolos o el ¿fistball?.
Todas estas mamarrachadas las pagamos todos, para eso utilizan los presupuestos este atajo de sinvergüenzas. Por ello quieren más y más. Incluso en 2007 robaron mediante sanciones 250.000 euros a los comercios que se atrevieron a rotular en castellano.
Claro está, todo el que denuncia estos disparates, es un fascista, un anticatalán y merece los insultos, las descalificaciones y el ninguneo de toda la sociedad en pleno.
Claro está, esta información no es veraz. Todos los medios que la difunden merecen un castigo por parte del CAC. Esta vez le ha tocado a la COPE y a otros grupos mediáticos críticos con el nacionalismo reinante.
¿Y que dicen los demás medios de esta medida fascista? Nada. Quizás por miedo, quizás por estar indigestados de publicidad institucional, quizás por fariseísmo, se han callado como zorras comunes.
¿Y qué dice el PP de esto? El nuevo PP de Sánchez Camacho bastante tiene con resultar simpaticote y más nacionalista que Companys. El representante del nuevo PP de Cataluña en el CAC se abstuvo en esta decisión. ¡Qué valiente! Si hubiera votado en contra tal vez no habría podido gozar más del palco del Camp Nou. ¡Así nos luce el pelo!
El único partido que ha levantado la voz denunciando este escándalo ha sido Ciudadanos, de Albert Rivera. El día 22 de Noviembre ha convocado una concentración frente al CAC para quejarse de este atentado contra la libertad de expresión. ¿Irá el nuevo PP catalán? Ni lo sueñen. Es una lástima que el partido que debería representar la idea y los valores de más España en toda la piel de toro, esté dedicado a pasar desapercibido, a no molestar, a mansear un día sí y otro también en tablas.
Hacía unas semanas, en un foro de Aranjuez, alguien tachaba este blog de fascista y a mí, claro está, de facha. Yo le contesté: “Mi blog está ahí para quien quiera leerlo. Si te resulta fascista, solo tienes que salirte de él”.
Y es que es tan fácil como eso. En el caso de la radio pasa algo similar. Si a los señores nacionalistas catalanes, esos que siempre tienen el fascismo y el franquismo en la boca, les molesta escuchar la COPE, solo tienen que cambiar de frecuencia o apagar el transistor.
La campaña electoral del PSC de Pepe Montilla decía algo parecido a esto: “¿Indeciso? Escucha la COPE cada mañana”.
Se le olvidó decir a este dictadorzuelo, que la podrían escuchar hasta que a él y a sus secuaces les diera la gana.

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