miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mis manos

Y hoy me da por pensar en que será de mí, quizás porque el cielo es azul, o porque fuera el aire gélido se mete en los huesos. Solo Dios sabe porque pensamos en ciertas cosas en ciertos momentos.
Hoy me miro las manos y no las reconozco como mías. Hace tiempo que no escriben con aquel bolígrafo de propaganda que me vio nacer como autor. Autor de sueños, de historias casi siempre inconclusas y que no han visto la luz, por desidia y abandono, por pereza, porque la vida apremia y la literatura y la creación no ocupa un ápice en nuestra estructurada y ordenada vida de hombres modernos.
Me miro las manos y no sé de quien son, manos de pianista que nunca han arrancado una nota, de artista que jamás dibujó un garabato, de poeta que no sabe lo que es rimar.
Manos sin trabajar, pues jamás han sido utilizadas para sacar provecho o fruto de campos yermos, ni para asir herramienta alguna, ni han sido castigadas por el frío invierno o por el agua helada.
Manos blancas que no conocen pelea, ni espada, ni puñal, ni siquiera dieron puñetazo alguno por mucho que se contrajeran rabiosas e impotentes hasta doler.
Manos de amante, que han recorrido cuerpos de hembras ávidas de caricias y de te quieros, manos de ayer, que se han aferrado a las rocas del recuerdo con desesperación y fiereza sin lograr que el recuerdo se escapara, se convirtiera en eso mismo, en recuerdo.
¿Qué harán mis manos mañana? ¿Qué rozarán? ¿Qué sentirán al hacerlo? ¿Cómo cambiarán con el paso de los años? ¿Estaré orgulloso de mis manos? ¿De su labor? ¿De su existencia?
Sueño con unas manos orgullosas de haberlo sido, con mirarlas y pensar que son mis manos, que han nacido para el amor, para la lucha, para la existencia, para el bien, para la calma y la victoria, para aferrarse a la vida y al cielo de tu esperanza y de la mía.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Que recuerdos! Sigo diciendo que me siento enano cuando te leo. Esas manos, yo diría mejor esa mente, aún no ha sido valorada en su justa dimensión, espero que haya quienes se deben de infravalorar a personas como tu, despierten, agarren esas manos de artista de la palabra, y le den cancha como se merecen. Entonces se hará realidad el sueño que muchos queremos...