martes, 2 de diciembre de 2008

Tu nombre

Tu nombre, esas letras encadenadas que asfixian mi corazón al tuyo son mágicas esta triste noche de Enero, triste por no tenerte, triste por no olvidarte.
Las estrellas... esas que son testigo de todo lo que ocurre en el mundo, hoy no iluminan este papel cargado de tinta profunda. Son oscuras esta noche las estrellas, lo mismo que mi mirada, lo mismo que mi boca al no poderte besar, al no poder rozar tus labios con pasión acumulada.
Que te amo, que deseo en este momento tu cuerpo por encima de todas las cosas, no llego a comprenderlo, pero es así, no lo puedo evitar. Hoy no tengo tus palabras, ni el viento de tu sonrisa jugueteando en mi oído, ahora solamente el silencio me rodea, a mi y a mi maldita sombra que lo único que me ofrece es frío...y yo necesito calor, ¡tanto calor! ¡tu calor! Ese que de tu cuerpo emana, diosa con piel de mujer, necesito sentir tu cuerpo moverse como las olas lo hacen en la playa.
Hoy tu nombre me encadena, lo repito como un canción de amor, como si fuera un conjuro para darme las fuerzas que necesito para poder vivir otro día lejos de tu mirada.
Tu nombre, lo único que conozco de ti, es lo único que tengo esta noche, nada llega a mis oídos, la música que suena se convierte en silencio cuando llega a mi lado, cuando se da cuenta de que estoy inmunizado por tu nombre, por tu maldito y precioso nombre.
No sé siquiera como es tu cuerpo, ese que tanto deseo colmar de caricias y de besos transparentes. ¡Si pudiera verlo ahora! ¡si en mi cabeza estuviera su imagen en vez de la fantasía que lo ocupa todo! ... quiero disfrutarlo, hacer con el lo que quiera, lo que mis manos y mi mente cargadas de poesía y de ritmo me permitan. Quiero esculpirlo suavemente, a base de caricias y de roces estratégicos:
Tu cuerpo será la arcilla con la que yo formaré una noche de amor, una poesía que durará horas, incluso universos si Dios me lo permite.
Quiero tu cuerpo, pero ¡está tan lejos! ¡Tan distante! ¿Por qué te alejas más y más como la juventud lo hace de mi rostro? ¿Por qué no estás hoy aquí para hacerme feliz, para sentirme creador de sueños y de pasiones?
¿Qué eres para mí? ¿Por qué me has enamorado si no eres más que un nombre acompañado de voz y de una sonrisa? Es una locura, no te conozco, no puedo enamorarme, pero ya es tarde, ya tu sonrisa le ha dado color a mi vida, ya la mañana ha llegado con el canto de una garganta, de la tuya. ¿Qué pasará cuando conozca tu mirada? ¿Qué será de mí y de mi realidad? No quiero ser tu esclavo, no quiero que me utilices, mi diosa, no quiero anclar en el puerto de tu cintura para siempre mi barca, aunque lo desee con todas mis fuerzas en este momento y me excite solo la idea de sentirme dentro de ti, de tu estructura y poder rozar el alma de un ser divino como lo eres tú. ¡No quiero pensar más! ¡SILENCIO!