jueves, 13 de noviembre de 2008

La inyección

Yo no entiendo demasiado de economía, más bien nada. Supongo que si el exministro Jordi Sevilla me hubiera dado en dos tardes las clases que le dio a ZP, entendería lo mismo que nuestro presidente, es decir, ni papa.
Por fin Zapatero se ha salido con la suya e irá a Washington. Le ha dejado una sillita Messie Sarkozy para que luego, a la salida de una convención en la que no va a entender ni la mitad, sumado a su nulo conocimiento del inglés está el desconocimiento económico que nuestro primer ministro atesora, pueda hacerse una foto con los mandamases del Mundo Mundial, y con Bush, el de la banderita y la guerra de Irak.
Desconocemos a qué precio ha comprado ZP la butaca en la pantomima de EEUU, ya nos enteraremos de las prebendas que consigue con el jueguito de la silla el mandamás gabacho. Cuantas locomotoras de AVE nos vende, cuanta energía eléctrica de sus centrales nucleares, etc.
La verdad es que Zapatero no se sabe a ciencia cierta que va a decir en aquella reunión de gente seria. Mucho me temo que hablará de un nuevo orden mundial, de una reconducción del capitalismo hacia un socialismo más justo y más intervencionista en los asuntos económicos de los ciudadanos, etc.
Pepiño Blanco ha distribuido un borrador a sus militantes de lo que dirá ZP. Echará toda la culpa de la crisis a Reagan, a Margaret Thatcher y… ¡sorpresa! A José María Aznar. Este gallego sin estudios es una mina de estupideces inagotable.
Hablará también Zapatero de transparencia, de esa que le ha faltado en casa al entregar 150.000 millones de euros a los bancos y cajas que lo necesiten. Resulta que el 15% del PIB español va a ser entregado de manera secreta y opaca a unos señores que son los principales causantes de la crisis, junto a los promotores inmobiliarios, que sufren miles de familias españolas.
Se escuda Solbes y Zapatero en que si desvela el nombre de las entidades que necesitan esta “inyección” económica, cundirá el alarmismo y puede ser perjudicial para todos, en especial para la entidad destapada.
O sea, actúan ahora justamente al contrario de como lo hicieron en el caso AFINSA. En aquel momento interesaba sacar a la luz de la noche a la mañana aquel tinglado, sin importar si se produciría un caos total en la entidad filatélica y en sus participantes. Por aquel entonces coleaba el caso Bono, ya saben ustedes, que si le agredieron en una manifestación, que si luego se demostró que ni le rozaron, etc, etc.
Ahora Bono luce implante capilar mientras los afectados por el caso AFINSA siguen sin ver un duro. Eg que, Egpaña eg así.
Estarán conmigo, ahora que se vuelve a hablar del ladrón de Roldán en la tele, que dinero público y socialismo es una mezcla de lo más explosiva. Y máxime si ese dinero se entrega sin control a beneficiarios anónimos. Rajoy parece estar de acuerdo.
Habla mucho de ayudar a las familias, a las PYMES, pero apoya al Gobierno en esta decisión cuanto menos extraña. Estamos apañados con esta oposición que no se opone a nada. Así el PP no va a ningún sitio, por no ir ya no va ni al Congreso.
Existe en Cuatro un programa que se llama Ajuste de Cuentas, donde unos asesores económicos intentan ayudar a familias con problemas financieros, con deudas elevadísimas, con negocios arruinados o que se han quedado en paro y no pueden ni pagar la hipoteca.
Yo como liberal convencido, pienso que el dinero donde mejor está es en el bolsillo del contribuyente, y que cada palo aguante su vela.
Es el timo de la estampita el que pretende hacernos Zapatero a todos. En periodo electoral compró el voto a 400 euros, diciendo que así reactivaría la economía, ya ves tú, con 400 euros hoy en día no te llega ni para pipas. Ahora regala nuestro dinero a los bancos. ¿Arreglará esta "inyección" la vida a los protagonistas del programa que les hablo?
Y es que esos 400 eurillos que parecían el bálsamo de Fierabrás nos los piensa quitar torticeramente en la Renta 2009. Lo que les decía, solo le falta el gancho, el que hace de tontito en la estación de Atocha con un sobre repleto de estampitas. Segúramente alguno de sus ministros haría el papel a la perfección, o sino José Blanco también daría el pego.
¿Qué soluciona la inyección financiera a las personas que no pueden pagar su hipoteca? ¿Se les perdonará la deuda ahora que invita ZP? Ni por asomo. Créanme. Como mucho los bancos volverán a prestar dinero y así las familias podrán seguir endeudándose cada vez más. Es decir, un círculo vicioso.
Es triste que el 15% del PIB, el 15% del fruto del esfuerzo anual de los españoles, de los empresarios y de las PYMES, vaya a parar a manos de los banqueros, que como poco, tienen la casa pagada, lujosas oficinas, edificios enteros y dividendos en bolsa que quitan el hipo, no la hipoteca.
Es más triste aún que esa gran tajada del pastel contributivo vaya directamente a entidades sin rostro, destinada a saber para qué cosa y claro está, como siempre que el socialismo toca dinero público, nadie sabe cuanto se perderá por el camino y con el trajín del viaje.
Cómo decía el gran cómico Antonio Ozores: “que me lo llevo, que me lo traigo, que me lo quedo, que me lo he quedao”
Aquello era en clave de humor, esto del Doctor Zapatero y sus “inyecciones” mágicas maldita gracia que me hace.

martes, 11 de noviembre de 2008

El CAC

A estas alturas de la película, en una sociedad como la española que presume de democracia, de libertades y de un Estado de Derecho evolucionado, aún podemos encontrarnos con cacicadas atroces, con actos autoritarios infames que atentan directamente contra un derecho constitucional inviolable: la libertad de expresión.

En Cataluña, soplan vientos fascistas. Esto no es nuevo. Se han adueñado del Govern Catalá un atajo de indocumentados de medio pelo, algunos de ellos terroristas sin arrepentir de la extinta Terra Lliure, otros charnegos reconvertidos en catalanes de pura cepa y el resto ignorantes y piojos puestos en limpio.
Como toda dictadura, como todo gobierno autoritario basado en el clientelismo, en el pago de favores, en la mediocridad y en la corrupción, es importante, sino básico, el control de los medios de comunicación.
Y es que en Cataluña se premia sistemáticamente a los medios afines con subvenciones estratosféricas mientras se silencia, se zancadillea y se ponen trabas a todos aquellos críticos que se atreven a alzar la voz.
Es éste el caso de muchos intelectuales que tuvieron que marcharse de Cataluña en pleno pujolismo, algunos heridos de bala, como Jiménez Losantos, por firmar un manifiesto junto a otros valientes que criticaba abiertamente y sin pelos en la lengua lo que estaba por llegar y hoy sufrimos sin medias tintas: el nacionalismo excluyente y sectario.
El tripartito del bachiller Montilla, el bachillerato es el nivel de estudios del President de la Generalitat, puso en marcha un comité llamado CAC, que no es caca en catalán, aunque bien pudiera serlo por las funciones que desempeña.
El CAC, comité audiovisual de Cataluña, es un órgano al estilo de aquellos otros franquistas que se dedicaban a censurar el contenido de las películas y de los libros, velando por el espíritu nacional y clasificando las creaciones en aptas y no aptas para la difusión.
Se toma la libertad el susodicho CAC de decidir qué información es veraz y cual deja de serlo, teniendo la potestad de multar a medios de comunicación o cerrarlos directamente si lo que expresan no es información “veraz”, es decir, si se critica al tripartito nacionalista y su manera de hacer las cosas.
Estos señores, ni cortos ni perezosos, han decidido cerrar la COPE en Cataluña. De momento han empezado por arrebatarle a la emisora dos frecuencias FM en Lérida y en Gerona. Después… ancha es Castilla, o en este caso los Paisos Catalans.
El CAC de esta manera podría dejar sin trabajo a 15 operarios de la cadena y sin voz ni opinión a decenas de miles de catalanes que escuchan la COPE.
Y es que la COPE, el ABC y El Mundo son muy molestos para los nacionalistas catalanes. Les meten demasiado el dedo en el ojo, son moscas cojoneras que no descansan. Como en Cataluña hay tanto que ocultar sobre las prácticas gubernamentales, es mejor ahorrarse el mal trago de escuchar o leer por las mañanas a un atajo de fachas retratando fielmente lo que los politicastros tejen y destejen desde Barcelona.
Si las cosas se hicieran bien en el gobierno de Pepe Montilla, cordobés para más señas, los críticos tendrían poco que criticar, pero, y eso que estamos en crisis, la Generalitat en la época del tripartido ha pasado de tener 126.000 funcionarios a 180.000, de 149 altos cargos a 242, ha gastado lo indecible en dietas por desplazamiento, incluso para aquellos diputados que ya gozan de coche oficial, incluido el Señor Carod Rovira.
Algunos incluso lo tunean, como hizo el exbarrendero de Reus y ahora presidente de la cámara, el Sr. Benach a imagen y semejanza de los bakalas y ginchorros de Puente Vallecas, gastándose del erario público la friolera de 90.000 euros, que no es moco de pavo.
También destacan los gastos en embajadas catalanas en otros países (2,2 millones de euros), una de ellas, la de París, para colocar al pobre hermano de José Luis Carod Rovira, que cobrará alrededor de 90.000 euros anuales. A este paso no se le podrá clasificar de pobre, acaso de espíritu.
Del mismo modo, emplean el dinero del contribuyente a los importantísimos estudios sobre el cultivo de la chufa, sobre el seguimiento de la concha brillante, del pasto pirenaico o sobre la población de pescado azul, por no hablar de la promoción del catalanismo mediante subvenciones a deportes minoritarios, como los bolos o el ¿fistball?.
Todas estas mamarrachadas las pagamos todos, para eso utilizan los presupuestos este atajo de sinvergüenzas. Por ello quieren más y más. Incluso en 2007 robaron mediante sanciones 250.000 euros a los comercios que se atrevieron a rotular en castellano.
Claro está, todo el que denuncia estos disparates, es un fascista, un anticatalán y merece los insultos, las descalificaciones y el ninguneo de toda la sociedad en pleno.
Claro está, esta información no es veraz. Todos los medios que la difunden merecen un castigo por parte del CAC. Esta vez le ha tocado a la COPE y a otros grupos mediáticos críticos con el nacionalismo reinante.
¿Y que dicen los demás medios de esta medida fascista? Nada. Quizás por miedo, quizás por estar indigestados de publicidad institucional, quizás por fariseísmo, se han callado como zorras comunes.
¿Y qué dice el PP de esto? El nuevo PP de Sánchez Camacho bastante tiene con resultar simpaticote y más nacionalista que Companys. El representante del nuevo PP de Cataluña en el CAC se abstuvo en esta decisión. ¡Qué valiente! Si hubiera votado en contra tal vez no habría podido gozar más del palco del Camp Nou. ¡Así nos luce el pelo!
El único partido que ha levantado la voz denunciando este escándalo ha sido Ciudadanos, de Albert Rivera. El día 22 de Noviembre ha convocado una concentración frente al CAC para quejarse de este atentado contra la libertad de expresión. ¿Irá el nuevo PP catalán? Ni lo sueñen. Es una lástima que el partido que debería representar la idea y los valores de más España en toda la piel de toro, esté dedicado a pasar desapercibido, a no molestar, a mansear un día sí y otro también en tablas.
Hacía unas semanas, en un foro de Aranjuez, alguien tachaba este blog de fascista y a mí, claro está, de facha. Yo le contesté: “Mi blog está ahí para quien quiera leerlo. Si te resulta fascista, solo tienes que salirte de él”.
Y es que es tan fácil como eso. En el caso de la radio pasa algo similar. Si a los señores nacionalistas catalanes, esos que siempre tienen el fascismo y el franquismo en la boca, les molesta escuchar la COPE, solo tienen que cambiar de frecuencia o apagar el transistor.
La campaña electoral del PSC de Pepe Montilla decía algo parecido a esto: “¿Indeciso? Escucha la COPE cada mañana”.
Se le olvidó decir a este dictadorzuelo, que la podrían escuchar hasta que a él y a sus secuaces les diera la gana.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Don Quijote de la Mancha

No sé porque escribo este tema, porque seguramente a nadie le interesen mis lecturas, pero hace unos días que terminé de leer la segunda parte del Quijote y ahora me siento solo... Me acompañaba en el tren, en mis viajes a la capital, el peso de sus hojas con su encuadernación de cuero me hacían sentirme especial, la gente me miraba extrañada al descubrir el título en sus pastas, pero a mi me llenaba de orgullo tener una joya así entre mis manos.

Dejaba pasar estaciones sin levantar la vista del libro, llenándo mi cabeza de castellano antiguo, sonoro, cargado de color y de matices. Me volvieron a sorprender los refranes de Sancho, la cortesía que las personas, hasta de la más humilde condición, gastaba en el Siglo de Oro al presentarse o al dialogar con desconocidos, la riqueza en los diálogos y la estructura, a veces enrevesada, de las frases.
En ocasiones, cuando iba acompañado de un amigo en el tren, le contaba historias del Quijote, los juicios de Sancho en su Ínsula Barataria, la aventura de los leones... La gente que se sentaba a nuestro lado me escuchaba curiosa, y en sus rostros se dibujaban sonrisas o admiración por lo sorprendente e ingenioso de las pequeñas historias que se esconden en esta magnífica obra. Sé que se quedaban con ganas de saber más, y podrían hacerlo, pero el nombre de la novela espanta, su grosor, su vocabulario de otro mundo, etc.
A mi me sucedía lo mismo hasta que decidí romper mis reparos hacia el Quijote, desgraciadamente fue demasiado temprano, a la pronta edad de 14 años. El Quijote aburre, y se abandona con facilidad cuando no se tiene la cabeza bien amueblada, pero en mi segunda intentona lo leí con amenidad y con gusto, en ésta última, con pasión y abstracción absoluta. He madurado, me he hecho un hombre, ahora lo sé, y no me he dado cuenta al votar en unas elecciones ni al sacarme el carnet de conducir, sino al leer la obra cumbre cervantina, al desear fervientemente que sus páginas nunca terminasen, que los viajes a Madrid se hiciesen eternos, que Cervantes siguiese vivo para resucitar a su personaje, aunque deje bien claro en el prólogo de la segunda parte que lo mata bien muerto para que nadie se atreva a continuar sus aventuras y sus andanzas.
Ahora le echo de menos, un compañero de viaje murió la semana pasada y no he encontrado consuelo aún.
Me zambullo en otras páginas, en otro castellano más contemporáneo y no experimento la misma compañía que con el Caballero de la Mancha.
Ahora cuando el sueño aprieta en el tren, me duermo sin reparo, sin el sentimiento de dejar una hermosa historia a medias o sin final.