domingo, 8 de febrero de 2009

Veteranos y noveles

Tras el infumable partido del Real Madrid contra el Racing de Santander y flotando aún mi mente en cerveza, me dio por pensar un rato en los paralelismos de dos de mis iconos sagrados: España y el Real Madrid.
No es descabellado afirmar que el Madrid es la imagen de España en el extranjero, es el símbolo hispánico por antonomasia en el mundo. Y hoy por hoy, así nos va.
Hubo una época en que el Madrid se caracterizaba por su buen juego, por su caballerosidad, su espíritu de lucha y su esfuerzo hasta la extenuación. Hoy nada queda de eso, ni en el club, ni en España.
Hasta hace poco un mentiroso infame regía el club de mis amores, Ramón Calderón.
Se dedicaba a favorecer a sus amigos y a trapichear con las entradas del club, a inflar comisiones y a vivir del cargo que ostentaba.
A día de hoy, un mentiroso compulsivo gobierna España, se dedica a favorecer a sus socios en el gobierno, a subvencionar a los suyos y permite que vivan de los presupuestos canallas como Touriño, el decorador.
Ambos, Calderón y Zapatero, hacen de la mentira el arte que les permite seguir viviendo del cuento.
Había un tiempo, no hace mucho, que el Real Madrid lo presidía un tipo trabajador, empresario brillante, que logró hacer del Madrid un club temido y envidiado en Europa y en el mundo, que convirtió la marca Real Madrid en la más rentable en el mercadeo futbolístico. Se llamaba Florentino Pérez, y logró sacar de la ruina económica e institucional al Madrid, que iba a la deriva desde hacía lustros.
Logró reflotar al club y que en él brillaran los mejores jugadores del mundo para envidia de los demás equipos.
Hace algunos años, en España, un señor llamado José María Aznar, tomó el mando de la nación española con un paro cercano al 20%, es decir, con 3,5 millones de desempleados y una seguridad social en quiebra. Con una economía corrupta, unas empresas públicas deficitarias y con un panorama exterior degradado y sin peso específico.
Logró que España entrase en el euro con unas condiciones impensables, que durante sus legislaturas España crease 3 de cada 5 empleos europeos, que se nos tomase en cuenta internacionalmente alineando al Estado con las dos democracias más avanzadas y antiguas del mundo, que la seguridad social tuviese superavit año tras año y que la economía española fuera la más prometedora de la nueva Europa unificada.
Se rodeó de un equipo de ministros de primera línea, de Zidanes, Robertos Carlos y Beckhams, no de paquetes como Drenthe o Saviola, no de Solbes ni Magdalenas Álvarez.
Pero todo en la vida es cíclico, todo cambia, e igual que a Florentino, a Aznar se le demonizó hasta el extremo de querer echarle la culpa de todo lo malo que sucedía en el mundo.
Ambos se fueron cumpliendo su cometido y dejando las cosas mejor que las encontraron.
Dos aprovechados les sucedieron y en poco tiempo, demostrando su ineptitud y su ineficacia, devolvieron España y el Madrid al averno más oscuro, a la mediocridad, al mamoneo, a la corrupción institucional y al vagón de cola de Europa.
Ahora los madridistas suspiran por un segundo mandato de Florentino Pérez y muchos militantes del PP soñamos con la aparición de un político como José María Aznar al frente de nuestro partido y si puede ser, del Gobierno de España.
Soñar es gratis, lo malo es que el tiempo va pasando y hay cosas que se convierten en irreversibles.

1 comentario:

Anónimo dijo...

eso no es soñar .............
ES TENER PESADILLAS!!!!!!!!!!
jejejejeje
y por culpa de traer gente de fuera las figuras españolas(raules y pavones) se vieron obligados a salir de su patria para poder triunfar en la vida(que paralelismo con lo que paso no hace mucho en tu pais verdad?)
tienes razon en que el futbol es comparable a un pais pero como en el futbol......... no siempre gana el mismo(gracias dios......)ganan los mejores y por meritos propios.............