domingo, 8 de marzo de 2009

Caña y pincho

La vida del parado español resulta monótona sino fuera por los bares y cafeterías. Y por su gente, ¡bendita gente la que se aposta en una barra y nos habla inesperadamente sobre cualquier tema! Desde el borracho, al futbolero, al macarra que pide un cigarrillo o hasta el abuelo que necesita compañía.
El barrio de Salamanca se había despertado hacía unas cuantas horas. Siendo ya las 12 de la mañana no me apetecía tomar café y preferí tomar una cerveza con su pincho de tortilla.
Una anciana leía el ABC a mi lado mientras yo me quedaba absorto en las burbujas que trepaban rápidamente desde el fondo de mi caña a la superficie espumosa y fría.
- ¿Eres torero, joven? – me preguntó la señora. Ahora si la presté atención, tenía el pelo blanco armiño, los ojos saltones bajo unas gafas de cristal grueso, uno de ellos, el izquierdo, cerrado por algún achaque de la edad. Hablaba casi en susurros, pero parecía conservar el desparpajo madrileño y el saber estar.
- Han devuelto la medalla de las Bellas Artes José Tomás y Paco Camino porque este año se la han dado a Fran Rivera. Yo creo que es por envidia…
- No sé de que me habla, señora. ¿Por qué han hecho eso? – le pregunté echando una mirada furtiva a la portada de ABC.
- Porque dicen que no vale como torero, que es famoso por salir en las revistas y en la tele. Yo soy más de Cayetano, pero creo que esto es por envidia. Está feo.
- Pero ¡si no quiere salir en los medios! Siempre se enfada cuando le preguntan cosas de su vida privada. – repliqué sin mucho entusiasmo.
- Eso digo yo, se pone hecho una furia… - respondió la mujer pensativa. – Es por envidia – repitió.
Después se hizo el silencio durante un rato, momento que aproveché para despachar buena parte del pincho de tortilla y reducir a la mitad el contenido de mi vaso de cerveza. La señora volvió a la carga:
-Esta es la mejor cafetería de Madrid, está al lado de la iglesia y te ponen un cortado por uno veinte y si vienes tempranito te ofrecen un trocito de bizcocho.
- Ahora con la crisis… - respondí.
- Esto va de mal en peor, tenemos un presidente que está haciendo bueno a Felipe González. González al menos solo robaba, este incluso quiere dar Navarra a ETA. Yo es que soy muy navarra…
-Sí, señora, Zapatero es un listo, él se toma el café a 80 céntimos y no sé si con bizcocho o con que, pero usted ya es muy mayor para meterse en estas cosas.
-Pues si supieras lo metida que estoy… – me dijo misteriosamente.
-¿En qué? – pregunté curioso.
-Ahora estoy combatiendo Educación para Ciudadanía. Le dicen a los niños que el sexo es bueno, pero no los dos sexos, hombre y mujer, sino los cinco sexos. Yo ahora mismo no sé cuales son.
-Ni yo, señora, hay mucho vicio por ahí – le contesté divertido.
-Esto es una merienda de negros, hijo mío.
El camarero que había pegado la oreja intervino sentencioso: - ¡No señora! No es una merienda de negros, es una merienda de negros, de rumanos, de moros…
La anciana rió con ganas y volvió a hablar:
-Si mi marido y yo vivimos muchos años en Berlín, pero era otra cosa. Él era científico, pero fuimos allí sabiendo donde íbamos a dormir, donde trabajar… Ahora el ministro dice que entre aquí todo el que quiera. Y tenemos muchos millones de extranjeros dando vueltas.
- Ya no es así, señora. Ahora Rubalcaba da órdenes para que traten a los inmigrantes como delincuentes. Cuando escuchan tronar se acuerdan de Santa Clara…
- Este gobierno es el peor que hemos tenido nunca. Ya lo dijo Juan Pablo II, una sociedad sin valores no tiene futuro. Aborto, eutanasia…
-La cultura de la muerte, señora – añadí mientras pedía al camarero la cuenta.
-¿Dónde vamos a llegar? Y perdóname, es que hoy estoy muy sulfurada. He escuchado por la radio que España es el peor país de Europa. A mí me duelen esas cosas. - contestó apurando el café.
Yo asentí con la cabeza y la miré con aprecio. A veces vemos a los ancianos como trastos viejos, como personas sin cabeza o con ideas trasnochadas. Si los escucháramos un poco más, podríamos aprender de ellos miles de cosas que pasamos por alto en nuestras vidas y que quizás por desconocerlas nos hagan tropezar y caer en un corto plazo de tiempo.
Pensé en Zapatero, en los errores de bulto que ha cometido por no mirar a su alrededor, en materia económica, educativa, de inmigración, cultural, etc. Es el problema de los necios, que piensan que jamás nada les podrá salir mal.
Cogí mi cambio y salí por la puerta. Al abrirla me volví hacia la vieja y me despedí:
-Encantado de hablar con usted, señora – la dije.
-¿Qué señora ni que leches? María Teresa, me llamo María Teresa. – me respondió enérgicamente.
- Pero no de la Vega, ¿verdad? – bromeé.
-Hombre, soy fea, pero no tanto. – sentenció la anciana. A mí no me quedó otra que reírme de su ocurrencia y lamentarme por la situación que atravesamos.

1 comentario:

Fin de los Tiempos dijo...

Desconocía este Blog. Me ha gustado mucho, volveré a pasarme a menudo.