viernes, 15 de mayo de 2009

La final

Hoy toca hablar de futbol, del deporte rey, del rey de copas, de la copa del rey y del Rey de España.
Anoche se celebró en el estadio de Mestalla, sito en Valencia, la final de la última edición de la Copa de Su Majestad el Rey.
Los equipos que se enfrentaban en el encuentro eran el Bilbao y el Barcelona, los dos reyes de copas de España, ambos con dos docenas de títulos en sus haberes.
Hasta ahí todo correcto, ambas formaciones se merecían estar en la final, pero el partido tuvo una faceta desagradable para la gran mayoría de los españoles.
Los independentistas vascos y catalanes habían organizado un boicot al himno español y querían montarla a base de bien cuando sonaran sus notas al inicio del encuentro.
Se llevaron ambas hinchadas silbatos como para organizar el tráfico en todo Madrid y pretendían hacer acallar con ellos los sones del himno patrio.
Una majadería más de este atajo de energúmenos que no respetan nada ni a nadie y les importan un bledo los símbolos de una nación. Se requisaron a la entrada de Mestalla cientos de banderas y pancartas con mensajes independentistas que rezaban lemas como “Catalonia is not Spain” o “Basque Country freedom”, aunque en la grada durante el partido se pudieron leer algunos de estos lemas que lograron colar de estrangis.
El reportaje que hoy lleva Marca a doble página no tiene desperdicio. Se ve en el diario deportivo de mayor tirada de España una imagen de la mesa de mezclas de sonido donde se leen las instrucciones para intentar acallar los pitidos de los radicales independentistas. El sonido del himno debería sonar a +6 y el sonido ambiente para la televisión a +0. Más de diez torres de sonido habían sido orientadas estratégicamente hacia el público con el objetivo de silenciar a las masas enfervorecidas y envenenadas por los nacionalismos excluyentes.
A mí particularmente me da vergüenza que la TVE y la Federación de Futbol tuvieran que recurrir a estas tretas para que los espectadores desde sus hogares no se percataran del caldo de cultivo que se está formando en ciertas regiones españolas que quieren dejar de serlo para pasar a ser nacioncillas independientes.
Pero no quedó ahí la cosa, al acabar el telediario de la primera cadena, cuando iba a sonar el himno y a comenzar el bochornoso espectáculo de las hinchadas futboleras, la televisión pública, por orden directa de la Casa Real o del Gobierno de España de ZP, cambió la retrasmisión en directo desde Mestalla por conexiones a las ciudades protagonistas: Barcelona y Bilbao.
Fue extraño para todo el mundo este truco del almendruco, igual que no enfocar al palco y a Su Majestad hasta pasados 25 minutos de encuentro.
No contentos con esto, al descanso, el comentarista dijo muerto de vergüenza que debido a un error humano el himno no se había retrasmitido al comienzo y que las imágenes grabadas de ese momento “perdido” se emitirían a continuación.
Las imágenes habían sido editadas, los pitidos silenciados y en el montaje aparecía un aficionado del Bilbao con la mano en el corazón mientras escuchaba los compases de la Marcha Real. ¡Sería el único! A este héroe numantino habría que alzarle ya mismo un monumento en Bilbao.
En definitiva, la manipulación del ente público no conoce límites y todo el mundo recordó aquel gol de Butragueño en un mundial y una imagen infiltrada de “Vota PSOE” justo en la celebración del tanto.
Después hubo fútbol, ganó el Barcelona con autoridad y se prohibió a Piqué, catalán de pura cepa, subir al palco a recibir el trofeo portando una senyera estelada, símbolo independentista que hubiese quedado algo feo al lado del monarca.
Puyol se saltó el protocolo y se situó por encima del Rey y de las autoridades con la copa en ristre ante el gesto avinagrado de Don Juan Carlos de Borbón que seguramente pensaba ¡tierra trágame!
Ante el Jefe del Estado el bochornoso espectáculo cobró ayer un cariz aún más dramático si cabe.
Aún más dramático y bochornoso que el circo que montan a diario políticos independentistas con sus declaraciones y con sus actos.
Si yo hubiese sido el Rey de España no habría entregado el trofeo que lleva mi nombre a ninguno de los dos equipos y me hubiese ido del estadio a las primeras de cambio, como cuando se levantó y se fue de aquel congreso iberoamericano en el que el Gorila Rojo Chávez no paraba de hablar e interrumpir.
Lo vivido anoche es otra imagen representativa de lo que se vive en España, de la falta de una idea clara de nación, de la negación de los símbolos que nos unen a todos y del poder y relevancia que están tomando en política los nacionalismos excluyentes, ya incluso perturbando y contaminado uno de los trofeos más bonitos del deporte balompédico.
Como decía aquel al despedir el telediario: Así son las cosas y así se las hemos contado.
Ayer no podría haber dicho otra frase que… Así están las cosas y así se las hemos ocultado, o censurado.

2 comentarios:

Raúl San Bruno dijo...

Deberían haber suspendido el partido.... en Francia lo hubiesen hecho sin dudarlo. pero en España.... sale el rey riéndose ¿de que se ríe exactamente?.

Anónimo dijo...

Vaya, vaya, si fue lamentable, pero ganó el barça.
Así pues madridistas, dejemos la política a parte y joderos con el triplete