miércoles, 18 de noviembre de 2009

1984

1984 no es solamente el año en el que se celebraron las Olimpiadas en Los Ángeles o en el que nació mi hermano David.
1984 también es un libro, más bien una obra maestra de británico, nacido en India, George Orwell.
Hay libros que llegan a tus manos por casualidad, del que hablo en este hilo me lo encontré en un vagón de cercanías, y aunque ya lo había leído hace años, ahora que lo tengo de nuevo entre mis manos, me sigue fascinando, agobiando, indignando y sobrecogiendo.
El libro, escrito a finales de los 40, es una crítica abierta a los sistemas totalitarios, en concreto al comunista soviético y al nazi alemán.
Hay libros que se encuentran cuando se tienen que encontrar, y aunque el contexto político del siglo XXI sea diferente al de mediados del siglo pasado, parece que los líderes de las naciones, aunque se autodenominen democráticas, siguen aspirando a controlar la ciudadanía cuanto más mejor.
La noticia del día en el Congreso de los diputados ha sido el rifirrafe mantenido entre el ministro Rubalcaba y los diputados populares que le preguntaban sobre dos escándalos dependientes de su ministerio: el chivatazo del bar Faisán y el sistema de escuchas ilegales SITEL.
En la novela de Orwell, existe un líder supremo inspirado en Stalin al que todos llaman Gran Hermano, el jefe del partido único, el que ostenta la justicia, el poder y la razón.
Uno de los ministerios en los que se divide el régimen político que dibuja magistralmente Orwell es el de La Verdad, encargado de fabricar información para el consumo de los proles, una masa de gente miserable y pobre a la que domina el partido sin contemplaciones y para los miembros del propio partido, controlados con mano de hierro por la Policía del Pensamiento.
Para el consumo de los proles el Ministerio de la Verdad distribuye canciones, pornografía barata, novelas y propaganda. No se preocupa de su control mental, pues a este estrato de la sociedad el partido lo considera ganado sin intelecto.
Para controlar que el Gran Hermano y sus políticas sigan siendo infalibles y para que los miembros del partido le rindan pleitesía eterna, el Ministerio de la Verdad reescribe el pasado continuamente, reinventando datos históricos y falseando la producción anual de la nación o las estadísticas más variopintas.
Lo más angustioso del libro es que el partido vigila por medio de telepantallas y micrófonos la vida privada de los miembros del partido, modela un lenguaje de nuevo cuño para limitar el pensamiento y “vaporiza” o elimina a los miembros que cree molestos o que piensan demasiado. Esta criba o purga se lleva a cabo por la policía del pensamiento en los sótanos de otro de los ministerios, el del Amor.
Rubalcaba, como buen demócrata con ínfulas autoritarias, ha amenazado esta mañana a la oposición. En un despacho del Congreso, ha increpado a un diputado popular. “Veo y escucho todo lo que haces”, le ha dicho el ministro. Después le ha insultado varias veces.
Está visto que la novela de Orwell no queda tan anticuada como pudiera parecer. El ministro del interior, como el Gran Hermano, utiliza la policía con fines políticos, ya bien para advertir a etarras de que les siguen la pista evitando su detención cuando se está negociando con ellos, ya bien para arrestar a militantes del PP en manifestaciones molestas, o ya bien para espiar conversaciones privadas de políticos populares utilizando un sistema ilegal de escuchas que atenta y viola nuestro derecho a la intimidad. La de toda la ciudadanía.
Como si del Gran Hermano de Orwell se tratase, Rubalcaba utiliza a la policía y sus medios para favorecer a un Gobierno en eterna crisis y para vigilar y atacar a la oposición a la mínima oportunidad.
El sistema SITEL es del todo ilegal, pero Rubalcaba lo utilizará sin contemplaciones. Ahora comprendemos porque Cospedal salió del chiringuito en verano para denunciar escuchas telefónicas. Es ahora el momento para aportar esas pruebas de las que carecía Cospedal aquel caluroso mes de Agosto y denunciar este sistema ante los tribunales antes de que nos controle a todos.
El socialismo no es nuevo en estas prácticas criminales o de violación de los derechos fundamentales de las personas. Ya en la época de González se espió al Rey, a la Iglesia y a todo el que pasara por allí. El jefe de la Inteligencia en aquel momento era un tal Manglano y Rubalcaba ya campaba a sus anchas por aquel entonces en el gobierno responsable, entre otras cosas de los crímenes de estado, o de los GAL.
Hoy también le ha molestado al ministro que le recordasen su turbio pasado, aquel episodio de la cal viva, etc. Como él ha dicho, en la actualidad solo el PP y los etarras se acuerdan de aquel lamentable episodio. Quizás si Rubalcaba sigue en el Ministerio de la Verdad, o de la Mentira, podrá reescribir la historia y manipular la información para que en un futuro no demasiado lejano, en el recuerdo colectivo el GAL no exista, o mejor aún, sea culpa de Aznar y de Bush, el chivatazo a ETA y la negociación con los terroristas sea responsabilidad política de Rajoy o de Trillo y aquello del 11M y su violación de la jornada de reflexión nunca llegara a producirse.
Como decía al principio, hay libros que se encuentran en el lugar y en el instante preciso.
En el caso de 1984, en un tren de cercanías como el que voló por los aires hace 5 años y regentando el ministerio de la Verdad, el mentiroso Rubalcaba.

1 comentario:

Eva dijo...

1984 es un libro brillante que, junto a Rebelión en la granja, recomiendo a todo el que quiera vacunarse contra el totalitarismo. El ambiente que se describe en el libro es asfixiante. Te sobrecoge la sensación de absoluta sumisión al Poder concentrado en el Estado. Todo es política, por eso es necesario manifestar la fidelidad al régimen constantemente. El tufo que se desprende de sus páginas siempre me he imaginado que sería igual al que se respiraba en la antigua RDA. Siempre estará de actualidad.

En cuanto a este Beria moderno hay que temerle más que a un nublado. Tenemos al héroe del 13M, al portavoz del gobierno del GAL, vamos, al mayor delincuente de España metido en el Ministerio del Interior. Ha puesto a nuestras fuerzas de seguridad del Estado a su servicio y no al de los ciudadanos. Este pájaro siempre ha estado involucrado en los asuntos más asquerosos que han ocurrido en España: GAL, 11M, negociación con ETA, Faisán, SITEL y lo que te rondaré morena.

Lo de hoy en el Congreso ha sido un escándalo, es que no se corta ni un pelo, encima con chulería. A mí también se me ha venido a la cabeza el libro de Orwell cuando escuchaba esta mañana la noticia en la radio.

Saludos.