martes, 17 de noviembre de 2009

Alakranas y cucarachas

He pasado de puntillas y sin hacer ruido ante la noticia de actualidad de estas semanas, el secuestro del pesquero llamado Alakrana, con K, como Euskadi.
La verdad es que me daba vergüenza escribir sobre el espectáculo mediático que se ha montado alrededor de este lamentable y canallesco suceso. Más aún sabiendo de seguro como iba a terminar el cuento.
Se podría resumir la noticia primigenia en pocas palabras: “Un barco español es secuestrado por piratas somalíes que piden un rescate por la libertad de su tripulación”
La piratería es uno de los negocios más antiguos del mundo marítimo. Todos hemos visto películas y leído libros sobre el tema. Todos sabemos de los corsarios ingleses y holandeses que atacaban a los galeones españoles y de aquellos berberiscos que asolaban tierras levantinas en busca de víveres, dinero, ganado o mujeres. Cómo no, cuando se capturaba un personaje de cierta relevancia, se pedía rescate por él. Acordémonos que el propio Cervantes fue prisionero de los infieles durante varios años hasta que logró escapar. El relato de su cautiverio está incluido en un bello pasaje del Quijote.
La piratería siempre se ha combatido con la fuerza de las armas, ya fuera en ultramar o en el Mediterráneo. Aconsejo uno de los tomos de la saga del Capitán Alatriste de Pérez Reverte, titulado Corsarios del Levante. España no dudaba en fletar barcos con soldados para hundir y destrozar a los piratas turcos y europeos que atestaban las aguas del Mare Nostrum. Eran otros tiempos y otros gobiernos.
Ahora España es un paraíso socialista con un gobierno de vergüenza, que da pena, que es indigno de nuestra antiquísima nación.
Hace bien poco ya uno de nuestros pesqueros fue secuestrado, el Playa de Bakio, y el gobierno, acostumbrado a negociar con terroristas, como los de ETA, se bajó los pantalones y envió el rescate que los piratas pedían. De aquellos polvos vienen estos lodos.
Hoy nos enteramos que el Gobierno ha vuelto a picar el anzuelo y pagará más de dos millones de euros a estos negritos que tenían retenido el pesquero de marras. Hoy es un día de escarnio y vergüenza para los que nos llamamos españoles.
Un final así no merecía tanto rollo y publicidad, el desenlace no ha estado a la altura del nudo.
Que si el pesquero no llevaba pabellón español sino vasco, que si presiones a las familias para que se callasen, luego ruedas de prensa de la ministra de defensa Carmen Chacón, o de la otra de Pesca, también del indecente Moratinos, paseítos judiciales del pirata Willy que al principio era menor de edad, luego mayor, más tarde no, etc, etc.
Que si no podían ser los dos piratas juzgados en España, más tarde fotos de Garzón diciendo memeces, después la del juez Pedraz que también quería su protagonismo, luego nuevas leyes a medida para queWilly y su colega pudieran ser expulsados de España y así saltarse el propio Gobierno de manera elegante la Ley... En definitiva, prevaricaciones a gran escala, vergüenza nacional. Vamos, lo de siempre, las mismas situaciones con distintos personajes.
Todo este laberinto y pasarela de memos e incapaces para prostituir a España, para rendirla al chantaje de unos cuantos piratas y pagarles religiosamente lo que pedían en un principio.
Aunque no venga al caso, muchas veces recuerdo el episodio del rescate del islote de Perejil. ¡Cómo se rieron de Aznar los socialistas! ¡Qué buenos ratos pasaron los medios afines al PSOE con aquella actuación militar!
Ahora nos queda claro qué bandera hubiese ondeado en Perejil de haber estado en aquel tiempo Zapatero en el poder y su ministro Moratinos, ese que visita Gibraltar reconociendo su soberanía británica, el mismo que se pasa por el arco del triunfo a los disidentes cubanos o que tiene olvidada en un aeropuerto a una pobre mujer saharaui del Frente Polisario en huelga de hambre.
Esto es España, estos nuestros ministros y ministras de cuota, estos nuestros jueces ¡pasen y vean! Y si pueden ustedes y tienen un rifle, secuestren a alguien y luego negocien, que al final el maletín con los euros llegará a sus manos.
Este es Zapatero y su talante, ésta su mano de hierro con los criminales, los piratas y los chantajistas.
Quien no vea que tras el episodio del Alakrana no vendrán otros similares, otros navíos españoles en manos de piratas, otros chantajes, es que está muy ciego o no quiere ver la triste realidad.
España negocia con terroristas y ahora también con bucaneros. Esa es la verdad y la imagen que ofrecemos al resto de países del orbe.
Si Espronceda levantase la cabeza, quién sabe si volvería a escribir sus famosos versos o se pegaría un tiro directamente ante tan bochornoso espectáculo como el del Alakrana.
Lo que está claro es que su canción del pirata podría ser reescrita en el 2009 más o menos así:


Muchas presas hemos hecho
a despecho de ZP
y ha pagado dos millones
y lo volvería a hacer.


Vaya falta de decoro,
que falta de lealtad,
su ley, la ceja y el cuento,
su única vía: pagar.