lunes, 28 de diciembre de 2009

Buenas desilusiones para 2010

Es Navidad, no es tiempo de política ni de trabajo ni de esfuerzo físico o mental.
Lees los diarios digitales y apenas pasas de los titulares o de las fotos. Entras a los foros habituales y te da pereza escribir y releer los temas ya manidos y polvorientos que se tratan.
Visitas de ministros a Afganistán, vacaciones de políticos, el precio del percebe y de las vieras, los especiales de fin de año, quién dará las Campanadas y qué modelo de Caprile lucirá en sus carnes la presentadora de turno y por supuesto Belén Esteban dando voces y mascando chicle con la cara recauchutada en Telecinco.
En estas cosas se entretiene España hasta la resaca del día 1 y hasta del día 2. Después quedan los Reyes, los contenedores repletos de envoltorios de regalos y el roscón apolillándose en la nevera.
En nuestras cabezas las buenas intenciones caducas que nos impusimos desde el año 99 como poco: Que si dejar de fumar, apuntarse al gimnasio, comer sano, pasar más tiempo con la familia, visitar al abuelo en la residencia o lavar el coche que aun tiene arena de playa del verano pasado en Benidorm.
Llegarán las subidas de impuestos, la gasolina más cara y el IVA por las nubes. Se morirá cualquier actor importante con canas en el pelo y Alejandro Sanz, más latino que nunca, sonará en las radios del país junto a la negrita de moda en USA.
Quién sabe si el Madrid ganará en Lyon o si Rafa Nadal triunfará en la arena de París. Tendremos a Alonso vestido de rojo y las elecciones presidenciales del Barcelona con un gordo Laporta preparándose para saltar a la piscina de la política nacionalista. Con esos michelines seguro que la vacía.
Podremos hacer un viaje en Semana Santa si nuestro sueldo lo permite, o si seguimos trabajando y no hacemos cola en las oficinas del INEM como tantos otros. Llegarán tiempos mejores y quizás en verano podamos ir un fin de semana a Gandía a cocernos al sol.
Tal vez la abuela se muera porque está muy mayor, o nos partamos un tobillo bajando de un autobús por culpa de las aguas de Abril, que ya se sabe que son mil.
Y entonces hojearemos la prensa de nuevo con avidez, con un gesto serio de preocupación o de hastío por ver la barba de Rajoy o las cejas de Zapatero. Siempre los mismos personajes, las mismas palabras, los mismos atentados de ETA en el puente de Agosto, las mismas situaciones.
Y quien sabe si nuestra hermana se quedará embarazada por segunda vez, o si el tío de Alcalá que nunca visitamos nos incluye en su herencia, o si por casualidades de la vida nos tocan los Ciegos y podemos pagar un trocito de hipoteca y levantarnos a las 6 de la mañana con mejor humor, con esa cancioncilla de La Cabra Mecánica en los labios… “yo vivo de la ilusión, acompáñame a comprar una camisa nueva, corazón”…
Y así pasará 2010, y todo irá peor para muchos, mientras nosotros, los privilegiados de turno, hacemos estas cosillas, mientras miramos con desgana pedir limosna con castellano infumable al negro que lleva un rosario en el cuello y un periódico La Farola en la mano.
Y en estas estaremos hasta que lleguen elecciones, generales, parciales o de la mancomunidad de vecinos. Allí no faltaremos ninguno, todos como borreguitos de Norit, haciendo fila con el DNI en la boca y una papeleta bien cerrada.
De nuevo pedirán nuestro voto los mismos señores, sin corbata, con aire obrero y camisa desabrochada, con jóvenes al fondo adornando mucho y pintando poco.
Allí estarán los mismos personajes dando besos a bebés y apretones de manos a los jubilados que pasan las de Caín para vivir en el barrio de Moratalaz, o de Vallecas, o en un pueblo perdido de la mano de Dios con las remolachas y las acelgas a precio de costo.
No faltarán 8 o 9 millones de votantes socialistas dando palmas a Zapatero, un par de ellos en paro indefinido, pensando que si Jesús tropezó porqué él no habría de hacerlo. Temerosos de que venga la derecha cortando el paso por el Jarama, o por el Ebro, eso sí, muy catalán y sin trasvases a la vista.
Y la vida seguirá igual, pero sin Julio Iglesias en Benidorm, sino en Miami con la cara tostada y la espalda hecha polvo.
Esa es la España de mis amores, la España del querer de Juanito Valderrama y de Antonio Molina, la del Lorca enterrado en una fosa desconocida y la de Jesulín de Ubrique en su finca Ambiciones, con Currupipi bien muerto, con la fiesta de los toros abolida en Barcelona y con los Borbones ahorcados en las felicitaciones navideñas de ERC y con las maletas hechas por si acaso tienen que poner rumbo al exilio, eso sí, en un barco llamado Bribón y con Don Perignon en las bodegas.
Feliz año 2010 para todos vosotros, porque bienaventurados somos los que lloramos, ya que seremos consolados. Y quien no llora no mama y todo el mundo sabe que si mamas, mejor no conduzcas. Por lo de los puntos y esas cosas...