miércoles, 28 de enero de 2009

Ayer por la mañana

Ayer por la mañana, tuve que recorrer Madrid a una hora a la cual no estaba habituado. Mi empresa requería que hiciera una entrevista para un posible cliente y como donde hay patrón, no manda marinero, recorrí desde Atocha 2 líneas de Metro y una de autobús hasta llegar a mi destino.
Es muy agradable utilizar el Metro de Madrid en esta época de crisis. Apenas se sufren agobios ni apreturas en los vagones.
Iba pensando en Zapatero y en el bochornoso espectáculo que dio en TVE mientras me aferraba a una baranda del suburbano.
En como nos toma por imbéciles, por retrasados mentales, y a los verdaderos retrasados mentales, los utiliza como arma política y como herramienta para mejorar su imagen.
Según él no negó la crisis, aunque durante meses hiciese como San Pedro, pero en su caso bastante más de tres veces.
Tampoco se quedó sentado ante la bandera americana, aunque existan fotos que lo atestiguan. Según él esa bandera no representaba a EEUU, país que respeta muchísimo, sino a un ejército que luchaba junto a las tropas españolas en Irak y por ello tuvo que escenificar ese desplante que al pueblo americano le dolió en el alma. Las consecuencias de aquella patochada las pagó Madrid 2012 y las seguimos pagando a día de hoy.
Tampoco prometió el pleno empleo el inquilino de la Moncloa, se ve que los carteles de la campaña electoral eran de broma y no hay que tomarse a pecho lo que nuestros políticos prometen en sus exaltados discursos.
Lo de utilizar a una niña retrasada en beneficio propio fue la gota que colmó el vaso, fueron la ruindad y la bajeza personificadas. Así nos luce el pelo con este personaje de cartón piedra y de cara cementil.
Esas eran mis cavilaciones mientras subía las escaleras mecánicas del intercambiador de Avenida de América y así pensaba plasmarlas en mi blog.
Pero cada paso que daba era peor, más inseguro. Un sudamericano me pedía dinero para el autobús, un árabe cantaba en un rincón, una vieja española y con una muleta me asaltó mientras descansaba en una cafetería y tuve que darle unas monedas.
En el metro camino de Plaza de Castilla otra anciana rumana mendigaba con una cajita de chicles como monedero improvisado.
Al salir a la luz del día otra señora pedía en las escalinatas del metro con un cartel que anunciaba sus desgracias, en este caso un problema de bronquios y no se que más. No quise seguir leyéndolo, solo me limité a aflojar otros 20 céntimos.
En total por culpa del viajecito se me fueron un par de euros en limosnas y cuando estaba apunto de llegar a la oficina mi ánimo estaba francamente tocado, tocado y hundido.
¿Por qué el Estado no se encarga de estas personas? ¿También Zapatero piensa en ellas cuando se va a la cama? ¿Por qué las tenemos que mantener los ciudadanos a base de limosnas? ¿Estas personas pueden enviarle también el currículum a nuestro ZP para que les coloque como hizo la niña deficiente ante las cámaras de TVE? ¿Y los otros 5999 ciudadanos que se quedan sin trabajo cada día?
Pensé en el siglo de Oro, cuando la mendicidad era una forma de vivir y el ser piadoso una obligación. Cuando la limosna no se pedía, sino que se exigía y en Madrid vivían miles de tullidos, de antiguos soldados de los tercios, de niños sin hogar, golfos, truhanes, matachines, bolsilleros, timadores.
¿Podría pasar que el Madrid actual se estuviera convirtiendo poco a poco en una ciudad de hace varios siglos y sus ciudadanos en personajes de autos de fe y teatro calderoniano?
Todo puede ser. Tiempo al tiempo. La picaresca renace con más fuerza en épocas de necesidad y penurias y España es su patria natural, su nido primigenio.
Llegué a la oficina pensando estas cosas. Me recibió mi jefe y me preguntó por la entrevista y por el estado del proyecto que acabábamos de cerrar.
Me dijo que aunque era un buen profesional, la empresa no tenía más proyectos y que prescindían de mí. Me quedaba en el paro.
Pensé en los mendigos, en el dinero que les había dado, en si ellos quizás alguna vez trabajaron como yo. Pensé en Valle Inclán, en Luces de Bohemia, ¡lo que cambia la vida de la noche a la mañana!:

MAX: ¡Esta tarde tuve que empeñar la capa, y esta noche te convido a cenar! ¡A cenar con el rubio Champaña, Rubén!
RUBÉN: ¡Admirable! Como Martín de Tours, partes conmigo la capa, trasmudada en cena. ¡Admirable!


Firmé el finiquito y me escurrí por Preciados hasta la Puerta del Sol. Hacía frío, me acurruqué en el abrigo y cerré los ojos. Palabras de la gente, mimos congelados como estatuas de sal reviviendo gracias al tintineo de una moneda.

Ya nada era lo mismo, yo no era el mismo, Madrid se abría ante mí más triste y desgarrado. Que Dios me ayude. Que nos ayude a todos, pensé.

viernes, 23 de enero de 2009

Obama


Hace unos días se produjo lo que tanto tiempo la izquierda española estaba esperando: la investidura de Barack Obama como presidente de los EEUU de América y el adiós de George Bush.
De repente, por arte de magia, por transformismo rutilante, la odiada nación de ultramar se convirtió en el País de las Maravillas, en Jauja, en el Reino de los Cielos.
Un señor de color se convertía en el 44º presidente de USA, en el primer afroamericano en ostentar el cargo y todo el mundo estuvo pendiente del solemne acto celebrado en Washington D.C., toda la ciudad y la nación americana eran una fiesta democrática.
Muchas molestias se han tomado desde el PSOE para identificar a Obama como correligionario de Zapatero, como camarada ideológico o estandarte del progresismo mundial. Mucho esfuerzo para apoderarse de una imagen mediática que no les corresponde.
Quizás esa propaganda a la que nos tienen acostumbrados los miembros del socialismo patrio y sus medios afines, cale en algunos cerebros con poco recorrido o demasiado inocentes para la podredumbre de la política actual española, pero en la investidura de Obama se constataron claras diferencias entre ambos líderes.
Ni siquiera tuvo que abrir la boca el flamante presidente yanki para que nos diéramos cuenta de que España y su democracia no le llegan ni a la altura del zapato a la mayor potencia del mundo.
Allí estaban Obama y su familia completa, esa familia tradicional que tanto desprecia la izquierda radical que representa Zapatero, la que ha intentado hundir mediante Educación para la Ciudadanía o medidas como el matrimonio gay.
Allí se encontraba la señora de Obama, elegantemente vestida, sujetando una biblia que perteneció a Lincoln, el primer presidente que combatió con saña la esclavitud.
Obama juró, no prometió como se permite en España a los cargos públicos, ante Dios y ante más de dos millones de personas que llevará con honradez y honor la presidencia de su nación.
Terminó con un lacónico “Que Dios me ayude”, frase que jamás saldría de la boca de Zapatero ni aunque estuviera amarrado a un potro de tortura de la Santa Inquisición. Ya se ha encargado nuestro ZP de marcar distancias con Dios, de repudiar a la Iglesia Católica y de preparar a marchas forzadas un cambio de Estado. De aconfesional, a anticatólico. ¡Ahí es nada!
Frente a Obama estaba su pueblo, más de dos millones de personas celebraban su nombramiento y ponían sus esperanzas e ilusiones de los próximos 5 años en sus manos.
Cada uno de esos ciudadanos portaba la bandera nacional useña, la lucía con orgullo, pues aquel hombre negro que les hablaba representaba a la nación, al Estado, a la globalidad de un pueblo.
Esa misma bandera ante la cual Zapatero no se levantó en el famoso desfile de las Fuerzas Armadas de hace unos años.
Pero es que para Zapatero la bandera no es más que un trapo, son habituales las imágenes de radicales separatistas quemándola o pisoteándola y aquí nadie dice nada.
Como no podía ser de otro modo, Obama no dijo como Zapatero que la nación es un concepto discutido y discutible, y eso que su país está claramente delimitado en Estados independientes.
Nadie le verá recibir en la Casa Blanca a los gobernadores de los distintos Estados pidiéndole más dinero, intentando sacar tajada de la visita.
Tampoco habrá Ibarreches, ni Roviras, ni Quintanas que intenten dinamitar la paz institucional del país más importante del orbe, al contrario, tanto republicanos como demócratas celebraban juntos los fastos presidenciales
La independencia judicial estará garantizada, casi casi como aquí, que se eligen a dedo los jueces que deben estar en tal o cual cargo.
La libertad de voto en el Senado y Congreso será una constante, prácticamente como en España, que no hace falta llegar a las votaciones para saber el resultado de las mismas.
Y ahí está su primera medida, la de Obama digo, en el caso de Zapatero no la veo ni probable ni posible: reducir el sueldo de altos cargos y funcionariado gubernamental. Igual que hizo Aznar nada más pisar la Moncloa.
Mientras, aquí, en España, ZP sigue con sus más de 600 asesores personales, permite que los presupuestos generales se pierdan en televisiones públicas, en subvenciones a los sindicatos, en mantener 17 autonomías con ansias de poder infinito, en ministerios sin voz ni voto, en financiar a los bancos sus posibles pérdidas, etc, etc, etc.
Ustedes mismos pueden juzgar si Obama y su ideario encajaría en el PSOE actual, si le diera por cruzar el charco y migrar a tierras más cálidas como las nuestras.
A mí me parece improbable, excepto si nos creemos la propaganda socialista o escuchamos embelesados la prosa edificante de José Blanco, alias Pepiño.
ZP es blanco y Obama negro, así también sus discursos y sus actuaciones.

sábado, 10 de enero de 2009

Que paren el mundo, que yo me bajo

Después de haber dedicado las Navidades a desconectar un poco de la política, de su ponzoñoso presente y negro futuro, vuelvo a pecar de insolente y lenguaraz y he decidido escribir de nuevo en mi blog.
Cada día pienso que merece menos la pena pensar y preocuparse por lo que se tiene alrededor. Lo que tenga que venir vendrá. Gran filosofía de vida que admiro, pero que no es la mía. Por desgracia.
Hoy me da por hacer un análisis a vuela pluma de mi partido, del que soy afiliado desde hace unos años, del Partido Popular.
En Navidad, aunque parezca que nunca sucede nada, siempre hay noticias en las que poner la vista y unas cuantas neuronas cebadas de mazapán.
Se publicaron el otro día los resultados del CIS, de ese barómetro más o menos fiable que marca lo que preocupa a los españoles, sus gustos, tendencias y como no, sus valoraciones sobre los líderes políticos y el sentido de su voto si se celebraran hoy comicios electorales.
Después de todo lo que ha llovido, de ese 13% de paro, de ese millón de desocupados que ha generado por su ineptitud Zapatero y sus secuaces, de los 800.000 afiliados menos a la seguridad social, de las inyecciones económicas a bancos y sectores estratégicos, del bochornoso espectáculo que nos ofrecen a diario los ministros socialistas, después de todo ello, el PP sigue por detrás en las encuestas de intención de voto y Don Mariano Rajoy Brey, sigue suspendiendo con un 4,4 como político a ojos del populacho.
Por lo visto nada le ha servido a Rajoy el congreso a la búlgara de Valencia donde impidió cualquier opción de alternativa, cualquier opinión crítica. De poco le ha valido deshacerse de los pesos pesados de anteriores épocas como Zaplana, Acebes o la dignísima María San Gil. Nada ha favorecido a Mariano la operación renove que ha intentado impulsar dentro del seno de los populares, traicionando la mayoría de las veces sus discursos de la anterior legislatura.
Como era de esperar, por la izquierda jamás podrá el Partido Popular arañar ni un solo voto, por mucho que se esconda, aunque se oponga de forma suavita, con cremita, a las políticas de Zapatero y se convierta en una oposición de plastilina, de blandibú, de bizcochito y almizcle.
La oposición está para oponerse, no para ayudar, no para decir a todo que sí, no para perder la batalla ideológica a favor de otros partidos incipientes con las ideas claras que eran las propias de los populares en tiempos de Aznar. Tanto Ciudadanos como UPyD de la Sra. Díez, dan un salto espectacular en intención de voto.
Y es que el PP ha dejado huérfanos a miles de españoles que le votamos hace unos meses y que esperábamos un cambio a mejor, una confrontación de ideas y proyectos contra los vacuos e inútiles de la abyecta izquierda española.
¿Qué hemos obtenido a cambio? Una oposición fiel al dueño del redil, que apoya de repente la política antiterrorista zapaterina cuando hace unos meses lograba sacar a las calles de Madrid a más de un millón de personas en contra de la negociación con ETA.
De hablar en los debates televisivos de los precios de los tomates y las patatas, de los problemas cotidianos de la gente, Rajoy ha pasado a apoyar sin reservas un plan económico de rescate a los grandes bancos, robar a los ricos para dárselo a los pobres.
El PP anda como pollo sin cabeza, con los socialistas encantados, pues con una crisis de este calibre, seguir en cabeza en las encuestas es un regalo de Dios, y eso que no creen en él.
¿Qué será de España sin una oposición fuerte y que alce la voz ante las tropelías y desmanes de los socialistas? Probablemente los ansiados 100 años de honradez del PSOE de González se quedarán cortos y pasaremos a 200 años de socialismo liberticida y corrupto de la mano de los nacionalismos excluyentes más crecidos y satisfechos que nunca.
Decía otra encuesta del diario El Mundo, ya digo que los Reyes han dejado unas cuantas cosillas interesantes, que los votantes del PP verían con muy buenos ojos un cambio de líder en el partido. El favorito es Rodrigo Rato, seguido de cerca por Gallardón y por Esperanza Aguirre. Lo que está claro es que pocos confían en que Rajoy repita candidatura como líder de los populares.
Preguntado Don Mariano por estos resultados salió al paso asegurando que él no actúa a golpe de encuesta. ¿En qué quedamos Don Mariano? Si la gente sale a la calle porque está en contra del terrorismo y de la negociación con ETA hay que escuchar a la gente, si sube el paro y baja la Bolsa hay que hacer caso a las cifras y a los datos, pero si la gente de su propio partido, sus votantes, a los que se debe, le dicen que se vaya usted a casa a descansar y a escuchar “La chica de ayer”, entonces hay que hacerse el sueco, o el gallego en este caso.
Así gobierna Don Mariano, a salto de mata, sorprendiendo a propios y extraños, sin saber muy bien por donde saldrá cada vez que abre la boca.
Al menos hay que felicitarle por haber nombrado como candidato a las elecciones europeas a Jaime Mayor Oreja, aunque lo haya hecho en secreto, con la boca pequeña, mediante un comunicado a los medios en plenas fiestas navideñas, sin querer molestar ni hacer ruido. Como si estuviera empachado de tanta gamba y cotillón.
Por lo visto a Basagoiti, el actual líder del PP vasco, no le ha sentado demasiado bien la designación de Mayor, pues quiere distanciarse lo más posible del pasado del PP de Euskadi, del partido de Goyo Ordóñez, de María San Gil y de Miguel Ángel Blanco. ¡Qué vergüenza! ¡Qué espectáculo! ¡Qué indignidad!
Así están las cosas en mi partido, hay días que dan ganas de decir aquello que pronunció Groucho Marx: “Que paren el mundo que yo me bajo”

viernes, 9 de enero de 2009

¿Dónde están mis amigos?

Dedicado con cariño a Upe (¡feliz cumpleaños!) y a su familia, mis fieles lectores extremeños.
Señor diputado, usted no necesita dinero,

Juez iluminado, por cuanto vende usted su perdón.

Señor presidente, ¿acaso no le importa la gente?


Esta mañana me he despertado tatareando la estrofa que escribo arriba. Es una canción de Extremoduro, el grupo de rock extremeño que tan famoso fue en los años 90.
Ayer por la noche estuve viendo el noticiario de una televisión cualquiera. Me impactaron las imágenes de la cola de un INEM anónimo, kilométrica, dando la vuelta a la manzana. La gente se quejaba de que no hay trabajo para nadie, ni para licenciados ni para peones de obra, ni para españoles ni para inmigrantes.
Y es que el gobierno de ZP ha destruido más de un millón de puestos de trabajo en un año y el paro asciende a 3.100.000 personas, el 13% de la población activa, una tasa que no se conocía desde el 96, cuando gobernaba el corrupto PSOE de González.
Y yo, viendo a esas personas, desde mi casa, no hago más que preguntarme lo mismo que Extremoduro: ¿dónde están los amigos?
Para los extranjeros que consiguieron regularizar sus papeles gracias a la política de “papeles para todos”, ¿dónde está su amigo el exministro de trabajo Caldera? Creo que presidiendo una fundación de ideas para refundar el socialismo del futuro. Con el cambio de siglo el socialismo poco ha cambiado. Con González y Zapatero mismos resultados, paro y recesión.
Para los jóvenes que había en la cola del INEM, ¿dónde están sus amigos? ¿Dónde aquellos ministros de la ESO y LOGSE que reformaron la educación convirtiéndola en una basura? ¿Para qué sirve ahora estudiar en España si es imposible encontrar un empleo?
Para los albañiles y obreros que esperaban congelados y pacientemente ¿dónde están sus amigos los ministros de trabajo e industria? ¿Dónde paran aquellas promesas de reconversión y de reciclaje profesional para colocarlos en otros sectores?
Para los afiliados a los sindicatos que pagan sus cuotas religiosamente y se han quedado en la calle ¿dónde están sus amigos? ¿Han muerto los representantes de CCOO y de UGT? Hace siglos que no abren los labios, ya no luchan, no actúan, no se movilizan. Escuchaba ayer, y es la gran verdad del sindicalismo español, que los sindicatos de parados no existen, los parados no les importan un ápice a estos estómagos agradecidos, no son de interés alguno para este club selecto de perezosos y maleantes. Los sindicatos están pensados para dominar las empresas, para conseguir poder en los comités y mangonear a su antojo e influir en las decisiones de las empresas. Colocar liberados, vivir sin trabajar, emitir notas de prensa, reunirse, hablar, beber, fumar, el rollo de siempre, esa es su auténtica función.
¿Para cuando movilizaciones, señores sindicalistas? ¿Para cuando huelgas generales como las que le montaban a Aznar con cualquier pretexto? No toca, queridos lectores, los sindicalistas si que saben donde están sus amigos. Están en Moncloa y en los Ministerios. Ahora solo cabe cerrar la boca y lamer la mano del amo en señal de fidelidad y agradecimiento.
Volviendo a las filas del INEM: ¿Dónde está para todos los parados el amigo ZP, el sonriente y afable ZP, el que lucía en campaña ese cartel que decía: “Por el pleno empleo. Motivos para creer” ?
Y le creyeron, ¡vaya que si le creyeron! muchos de los que ahora están en el paro le votaron y le seguirán votando. Le creyeron a él y al ministro Solbes cuando con su parche en el ojo mentía descaradamente a Pizarro en aquel debate televisivo. ¿Crisis? ¿Qué crisis? –se preguntaba Solbes con la cara como el cemento, - Ustedes los del PP son unos antipatriotas, unos pájaros de mal agüero, unos agoreros que no saben que inventar para desgastar la impecable gestión del gobierno socialista.
Hasta aquí llegó la mentira, de aquellos polvos vienen estos lodos ¿dónde están ahora, amigos? Ustedes en Moncloa, moviéndose en coches oficiales, sentados en los despachos ministeriales y en los butacones del Congreso mientras la gente hace cola frente a las oficinas del INEM a varios grados bajo cero.
Y si fueran éstas las únicas colas… cambio de canal y me encuentro otro reportaje sobre los comedores de Caritas en Madrid. Gente de bien esperando por un plato de comida que llevarse a la boca, inmigrantes que se han quedado sin trabajo, personas que duermen en la calle, hombres jóvenes sin esperanzas, ancianos con la cabeza en tinieblas de tanto sufrir y cavilar. ¿Dónde están sus amigos?
¿Dónde las inyecciones económicas para ellos? ¿Qué banco les ha dado crédito tras la limosna zapateril? ¿Qué entidad beneficios y ayudas? ¿Qué les has ofrecido, ZP?
Estas personas desamparadas deben acudir a la beneficencia para poder comer y vestirse, a esa Iglesia Católica que tanto desprecia el Gobierno, a esa institución que atacan y vilipendian a la mínima oportunidad. Ahora hasta desde los autobuses urbanos se proclama el ateismo: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida.” Así reza el eslogan de esta campaña atea.
Dios para vosotros no existe, queridos hermanos, pero por lo visto tampoco las personas de las que hablo. No sois vosotros los que les dais de comer ni les ayudáis de forma alguna. Estas personas pueden creer o no creer en el Creador, o creer en otro distinto a Cristo resucitado, pero disfrutar la vida se les hace muy difícil cuando no tienen que comer ¿Dónde están sus amigos?
Y para terminar, un apunte sobre el caso del lehendakari y su amigo López sentados en el banquillo. Dicen que harían lo mismo otra vez, que están seguros de que el piadoso juez los declarará inocentes. A sabiendas que incumplían la ley cometieron un delito. Ellos, claro está, si saben dónde están sus amigos. Incluso entre los jueces se encuentran algunos de ellos. Nadie duda que saldrán victoriosos de los juzgados.
Sin embargo, cuando la desesperación de la gente apriete y comiencen los delitos, los robos, y demás crímenes fruto de la falta de trabajo y de salidas dignas, entonces, estos dos fantoches serán los primeros en clamar justicia y en pedir a los jueces que hagan cumplir la ley con sus sentencias.
Será en ese momento cuando a esas pobres personas solo les quedará lamentarse como hacía Extremoduro:

Ay ay ay ay ay ay ay ay ¡Qué vergüenza, señoría!
Ay ay ay ay ay ay ay ay ¿Cuánto cuesta su amnistía?
Ay ay ay ay ay ay ay ay ¡¿Dónde están mis amigos?!
ay ay ay ay ay ay ay encerrados sin motivo.

_________________________Se abrió un claro entre las nubes,

hemos vuelto a ver el sol.

Como dos presos comunes,

en el tejao de una prisión.

jueves, 8 de enero de 2009

Lo que queda de España


Ha caído en mis manos recientemente el libro de Federico Jiménez Losantos titulado “Lo que queda de España”.
Fue escrito en 1979, apenas muerto el general Franco e instaurada la nueva democracia, cuando se respiraba un ambiente de cambio, de oportunidades, de renaceres y reivindicaciones, de libertad y de derechos.
Todo aquello se quedó por el camino o murió nada más nacer, algo vislumbraba Jiménez Losantos hace casi 30 años que se ha cumplido a rajatabla y que lamentablemente irá a peor por lo que estamos viendo.
A todos nos ha pasado que vemos ahora, a nuestra edad, Bola de Dragón u Oliver y Benji en la televisión y cambiamos de canal a los dos minutos.
Ya no es lo que era, pensamos. Lo que ocurre es que nosotros ya no somos los mismos, el tiempo todo lo cambia y lo que nos fascinaba hace 15 años ahora ha quedado obsoleto.
Sin embargo el libro de Losantos sigue de rabiosa actualidad 30 años después. Ese es el problema, esa la tristeza.
Comienza la obra denunciando la normalización lingüística en Cataluña, la sustitución del idioma materno de más de la mitad de los ciudadanos catalanes por otro que no es el suyo, y todo ello sin salir de la propia España.
Denuncia el libro la complicidad de los intelectuales catalanes, la aceptación de ese crimen cultural, de esa división entre ciudadanos de primera y de segunda según conozcan el catalán o no. Los mismos escritores catalanes ven como lógico que poco a poco se vaya sustituyendo el castellano por el catalán en la vida de aquella región española, ninguneando el bilingüismo, despreciándolo sin más y animando a los políticos a hacer una purga en toda regla, un holocausto lingüístico para masacrar y arrinconar a aquellos herejes que sigan hablando en la lengua de Cervantes.
Se llega incluso a identificar en los artículos de la época el castellano con el franquismo y la opresión, como si un idioma por sí solo fuera un arma de castigo o unos grilletes con los que maniatar al personal.
Losantos se queja en las páginas de su exquisito ensayo del poco protagonismo que tuvieron en la Transición los intelectuales y pensadores de la época, como abandonaron a la Nación Española en manos de estos infames cuando era más necesario que nunca que dieran un paso adelante para guiar con sus opiniones y trabajos la opinión española.
Se lamenta Losantos de que se desprecie la cultura y la tradición nacional, de que se mire tanto a la República con nostalgia como si los artistas, escritores y pensadores del exilio no hubiesen existido y hubieran seguido con la tradición española fuera de nuestras fronteras. Y es que Losantos no centra su ensayo en la política, sino en la cultura, la lengua y las letras, reivindicando a los intelectuales exiliados como españoles con una visión privilegiada de su patria, pues desde fuera se tiene un concepto más claro de lo que significa España en el mundo, un bien cultural, un patrimonio universal, una forma de ver la vida y de afrontar los retos y las adversidades. Como él dice, la cultura española es una sucesión de excepciones, ahí están Velázquez, Goya, Cervantes, Lope, Garcilarso, Unamuno, Juan Ramón Jiménez y tantos otros.
Todos ellos españoles de cabo a rabo por mucho que les doliese España o les hubiese maltratado la vida por haber nacido en nuestras fronteras.
Jiménez Losantos humilla y desmitifica a los iletrados e incultos filósofos de pacotilla de la cultura progre, como pueden ser Goytisolo, Montalbán o Savater. Analiza algunas de sus obras más significativas y desenmascara las premisas falsas y absurdas sobre las que basan sus teorías descentralizadoras, en definitiva antiespañolas.
Acaba el libro de Losantos con una cerrada defensa del Estado liberal, con un análisis riguroso de las alternativas que tiene la nación española para salir de este atolladero donde ha encallado por culpa de las cesiones a los nacionalismos excluyentes. No rechaza la idea de una posible balcanización de España, pero lamenta que ésta sería sangrienta y violenta, pues los nacionalismos no están limitados en un mapa por las actuales comunidades autónomas, sino que aspiran a absorber y fagocitar todos aquellos territorios colindantes que le son apetecibles, léase Navarra en el caso vasco o Valencia y Baleares en el caso catalán.
Al ser una edición del 2006, Losantos completa con un epílogo su obra, añadiendo los disparates y atropellos que bajo los gobiernos de Pujol, Maragall y Montilla se han perpetrado contra los ciudadanos que aún hablan en castellano en aquella región española.
En definitiva, un libro valiente y arriesgado, escrito en Cataluña contra el poder nacionalista que le costó a Losantos un tiro en la pierna por parte de los terroristas de Terra Lliure y el tener que migrar a Madrid como a tantos otros catalanes que no pudieron soportar la presión y el yugo nacionalsocialista catalán.

Feliz año 2009