miércoles, 5 de mayo de 2010

Luchas cainitas

Desde que el hombre es hombre, la lucha de poder ha existido y las peleas cainitas también.

De Caín viene la palabreja, de aquel hijo de Adán que protagonizó el primer fratricidio de la Historia contra su hermano Abel por puros y salvajes celos.
En un partido político, estructura jerarquizada donde las haya, es pan de cada día la zancadilla, el empujón y el corrimiento de sillas. Máxime si este partido no tiene esperanzas de victoria electoral y la encuesta le dan como perdedor de unas elecciones ya cercanas.

Hablo del PSOE de Madrid, hablo de su actual líder, Tomás Gómez, y de las polémicas declaraciones que estos días han salido de su boca, convenientemente filtradas y ventiladas por los grupos de comunicación afines a la izquierda.
Esperanza Aguirre es una líder fuerte porque se basa en una política clara y sin golpes de timón, no necesita tener enfrente un convidado de piedra para conseguir unos magníficos resultados basados en realidades y hechos de una buena gestión, en el cumplimiento de su programa y en el trabajo cotidiano. Recordemos que Aguirre tiene en Madrid una mayoría absoluta holgada y que la campaña electoral que la aupó a revalidar su presidencia autonómica no se basó en ningún momento en la descalificación del rival político, de hecho la líder popular no nombró en ninguno, ni en mítines ni entrevistas a aquel desgraciado y defenestrado señor bajito y con corbatas llamativas llamado Rafael y apellidado Simancas.
Está molesto el actual líder socialista de Madrid con el ministro Blanco, con la mano derecha de ZP porque no le apoya como candidato, porque no le cobija bajo su brazo galaico, porque cumple su labor a duras penas con los madrileños y dota nuestra comunidad con ciertas infraestructuras desde el Ministerio de Fomento que comanda.
A Tomás le gustaría que Blanco asfixiara económicamente a Madrid y no invirtiera ni un euro en nuestras poblaciones, en la primera comunidad de España. A Gómez le ponía más Magdalena Álvarez, aquella desastrosa ministra de Fomento a la que se le caían los túneles y se despachaba contra Esperanza Aguirre diciendo que le gustaría verla colgada de las catenarias de las vías del tren. Una ministra desastrosa para Madrid que dejó un déficit de inversiones en nuestra región escandaloso.
Y es que Blanco no ve a Tomás Gómez como rival para Aguirre, no encuentra en su persona un líder nato y confiable y por ello ya se habla, por enésima vez, de paracaidistas políticos, esos figurones de relumbrón que aparecen a un mes de las elecciones y que se suponen tienen un tirón mediático y electoral de órdago.
A Zapatero nunca le ha salido bien esta estrategia en Madrid. Nos podemos acordar de Miguel Sebastián o de Trinidad Jimenez para el Ayuntamiento de la capital. Todos ellos salieron escaldados.
Ahora Trinidad Jimenez parece que vuelve a sonar con fuerza como candidata a presidir la CAM, tras su potable andadura por el Ministerio de Sanidad, aunque también se habló en su día de Pepe Bono, Bono-Loto para los amigos por su fortuna, o incluso de De La Vega o Beatriz Corredor, la ministra de Vivienda, creo que la peor valorada de todo el gabinete de ZP.
El juego de la silla empieza a otro nivel, esta vez a nivel nacional, Leire Pajín apoya a Tomás Gómez y Blanco, enemigo encarnizado de la hija de la tránsfuga transitoria de Benidorm, quiere un relevo inmediato.
Las cosas no pintan nada bien en el PSOE. Gómez tiene sus huestes divididas entre los alcaldes partidarios del ministro Blanco y sus fieles abre puertas y a la vez alcaldes del Sur, esos que protagonizaron hace escasas semanas una romería hasta la Puerta del Sol para echarle la culpa de sus males municipales a Esperanza Aguirre.
Parece que Tomás Gómez basa su poder en estos personajes, y todos ellos pueden salir escaldados si el ministro Blanco se empeña en defenestrar a Tomás, entre ellos Jesús Dionisio, el alcalde de mi pueblo, Aranjuez.
Por otra parte los medios de la izquierda no han tardado en dar pábulo a la polémica, lo que nos hace temer que las cosas no pintan nada bien para el actual candidato autonómico.
Es un caso parecido al de Pepe Bono, acusado de poseer unos bienes que no corresponden con el fruto de su carrera política, y de unos tejemanejes con constructoras que hicieron su particular pelotazo en La Mancha cuando el presidente del Congreso era presidente de dicha comunidad autónoma. Un lince de los negocios el tal Bono.
Y yo sospecho malintencionadamente, que si Público, el diario más sectario e izquierdista del momento, se ha hecho eco del escándalo que La Gaceta de Intereconomía saca a la luz por fascículos sobre las posesiones de Bono, es que un alto socialista quiere quitarse del medio al molesto manchego.
Me temo que es otra batalla política, ésta encubierta y con fecha objetivo bien señalada, el verano del 2012. Zapatero llegará muy tocado, si es que llega a las elecciones generales, y como posible sustituto del ínclito inquilino monclovita, siempre ha sonado Pepe Bono con fuerza.
Quién quiera que ate cabos, no sería la primera vez que un líder quemado hace caer a los que le pueden hacer sombra.
Sabemos que un libro de éxito y de reciente publicación cuyo personaje central es Zapatero se titula El Maquiavelo de León y ya lo dijo Maquiavelo, el de Florencia, en su famosa obra El Príncipe: hay que rodearse y proteger a los socios débiles para perpetuarse en el poder sin posibilidad de que nadie te birle la silla.

1 comentario:

Eva dijo...

Lo del PSOE de Madrid es de risa. Saben que no tienen nada que hacer mientras esté Esperanza Aguirre, y con "Tomás y no digo más" mucho menos. Es normal que Pepiño esté de los nervios en vistas a una nueva derrota de los socialistas en 2011. Sabe que no quiere a Gómez pero la cuestión que le desespera es que no tienen altertiva con la que hacer frente al PP.
Yo creo que Esperanza les supera, les desborda. No gasta ni una gota de saliva en descalificativos contra sus adversarios. Prefiere otros métodos como la eficacia, la transparencia y el trabajo duro. Eso es una política de raza. Por eso tiene el gran honor de ser odiada por la izquierda.
Un abrazo.