jueves, 22 de julio de 2010

Mondo y lirondo

Hoy escribiré sobre las expresiones populares, esas de las cuales el castellano es un pozo sin fondo. Algunas de esas expresiones hablan de nacionalidades o de personas de ciertas partes del orbe.
Ahora mismo no caigo en ningún dicho castellano que hable de españoles, supongo que porque somos demasiado orgullosos para caricaturizarnos o ridiculizarnos a nosotros mismos.
Se dice hacerse el sueco, despedirse a la francesa, fumar como un turco, hacer el indio, ser engañado como un chino, tener puntualidad suiza, acudir como moros a pasas…
Me gustaría saber cómo nos ven en el resto del mundo, qué dichos hay en otros idiomas que nombren a un español.
Dicen que los estereotipos son odiosos, aunque también es cierto que para llegar a ser uno de ellos deben pasar años, incluso siglos. Ahí tenemos a ese romano tan feo, Picio, al falso de Judas, a Caco como ladrón o al torero Cagancho como símbolo de hacer las cosas mal. Aquí viene mi segunda duda: ¿Una persona como Moratinos podría pasar a la posteridad en un castizo chascarrillo?
Uniendo la imagen exterior de España y la de su máximo representante o canciller, como le llaman en Cuba al infame Miguel Ángel Moratinos, tenemos más que un dicho popular un chiste malo, una estrofa de chirigota, una pesadilla infantil como la del Coco o la del hombre del saco.
Sería de risa si no diera tanta pena, de alborozo si no estuviéramos todos los españoles representados por un siniestro personaje como Moratinos. Al menos si nos salieran gratis sus nefastas gestiones…
Me da vergüenza ver a Moratinos disfrazarse de afgano un poco alcoholizado como se le nota en las fotos que hace poco publicaba el diario El Mundo, pero lo que me da verdadera lástima es que juegue con la vida y destino de los héroes y hermanos cubanos que estos días han aterrizado en Madrid.
Estos disidentes políticos, rebeldes ante la tiranía y la dictadura castristas, han sido exiliados de su patria y aquí Moratinos y su panda de amigachos han vendido este exilio como un gesto claro de que en la isla cárcel del Caribe las cosas están cambiando.
Algunos de estos señores han estado presos durante décadas, han sufrido torturas, se han puesto en huelga de hambre por la democratización de Cuba y Moratinos en estos momentos les manda un mensaje claro, un chantaje en toda regla: o se marchan de Madrid y se dispersan por España o no entrará ni un solo preso más en España.
La última vez que unos exiliados cubanos entraron en España, Zapatero y su tropa se apresuraron a retratarse con ellos para que a continuación una lechera de la Policía Nacional les trasladase al Parque del Retiro y los abandonase a su suerte.
Cambiar un penal cubano por el verdor del Retiro no es una tortura en sí, hasta puede considerarse subir al cielo, pero abandonar a su suerte a esta pobre gente sin patria ni bandera a estas víctimas de los iconos favoritos de la izquierda española, los asesinos hermanos Castros, es una canallada en toda regla.
No caben tantas fechorías moratinianas o moratinescas en una entrada de blog, pero de la imagen que arrojábamos cuando éramos una nación de poco más de 5 millones de personas y fuimos capaces de descubrir y colonizar un continente, tener en jaque a media Europa y degollarnos como buenos españoles entre nosotros mismos a la que arrojamos ahora como país socio de las dictaduras más infames, como defensores del islamismo radical, de asesinos a la cubana y déspotas a la venezolana, hay un paso gigantesco, una caída libre hacia la vileza más cruel y la desidia más descarnada.
Dejar de patrullar la Guardia Civil las aguas españolas de Gibraltar por no molestar a los británicos, dejar un helicóptero militar de suministrar víveres y equipamiento a los soldados patrios desplazados a Alhucemas para no perturbar las vacaciones del rey moro, Mohamed VI, son pequeños gestos, pequeñas perlas negras de lo que puede despeñarse la imagen de un país a ojos extraños.
Se rieron de Aznar los progres por el episodio del islote de Perejil, por el comando Dixan, atacaron al ex presidente por la foto de las Azores junto a dos líderes democráticos, llegando la web de la cadena Ser a retocar el gesto de Aznar en una de las fotos, pero guardan silencio ante el espectáculo bochornoso de ver a ZP de gira por África, a la vice disfrazada en Maputo o a Moratinos balbucear el lingala.
Esperemos que con el tiempo, con el transcurrir de los años, no surja en inglés alguna frase denigrante como “make spanish” refiriéndose a hacer el ridículo.
Yo rezo a Dios en que se quede la cosa en un mondo “make Moratinos” o en un lirondo “make Zapatero”.

2 comentarios:

Eva dijo...

Continuando con el tema de tu entrada, se podría decir que nuestros representantes nos hacen quedar a los españoles como Rufete en Lorca. La expresión está muy de moda gracias a César Vidal, que para mantener el misterio (y el sentido del humor)se niega a explicar la verdadera historia del tal Rufete, aunque ha dado pistas diciendo que fue un personaje siniestro. O sea, que sería el Moratinos o el Zapatero de épocas pasadas.
Un abrazo.

VIRIATO dijo...

Lo que está claro es que Rufete es un apellido típico murciano, pues tengo un buen amigo de La Alberca, el pueblo de los M-Clan, que se apellida así.
Además como él dice siempre que me llama. Javier, aquí en Murcia manda la derecha y la Guardia Civil Española...

A ver si Don Cesar un día desvela el misterio...