martes, 20 de julio de 2010

Salut i Força al Estatut

Es curioso cómo se repiten ciertos episodios de nuestra historia.
Es preocupante como un cáncer mal curado, se convierte mediante metástasis en una enfermedad mortal para un organismo vivo.
Leyendo un blog amigo en el que había publicado el enlace a la wikipedia de José Montilla, he terminado por releer por encima la nefasta y convulsa historia de la II República española, esa tan añorada por las izquierdas y que desembocó irremisiblemente en nuestra sangrienta y fratricida guerra civil.
¿Qué cómo he llegado del currículum de José Montilla a la Historia de la II República? Muy fácil:
Al leer que Montilla había intentado sin éxito aprobar dos carreras en su juventud tras mudarse a los 16 años junto a su familia a Barcelona, tanto Económicas como Derecho, supongo que en ese castellano que ahora persigue a brazo partido, me he preguntado cómo todo un presidente de una de las más prósperas e importantes regiones españolas tiene como únicos estudios un triste bachillerato y se atreve a intentar desvertebrar y destruir una nación de más de 500 años de Historia. Tal osadía solo puede ser fruto de la ignorancia y la estupidez más supinas.
Al menos Companys… he buscado por curiosidad al golpista Lluís Companys, aquel que era presidente de la Generalidad de Cataluña en 1934, aquel que ante la victoria de la derecha, representada por la CEDA de Gil Robles, proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española.
Sí, en efecto, al menos Companys tenía la carrera de Derecho terminada y era catalán de pura cepa, no un charnego al que no quieren ni los miembros de su propio partido. Recuérdense aquellas declaraciones de Maragall en las que dudaba de que un botifler pudiera encabezar un proyecto nacional socialista catalán.
Me recuerda esto tremendamente a aquella fiebre por la limpieza de sangre de los castellanos del siglo de Oro. A tanto llegaba la necedad y locura por demostrar que se era cristiano viejo, que se pagaban fortunas por certificados falsificados que borraran toda huella de sangre mora o judía de los árboles genealógicos.
Pero para el caso, tanto monta, monta tanto, Companys como Montilla, un tipo con estudios de Lérida de pura cepa que un renegado cordobés con el bachillerato a cuestas y un catalán que no pasa de un inseguro balbuceo.
El objetivo tanto en el 34 como en el 2010 es el mismo: una Cataluña independiente aunque ello atente contra la legalidad vigente, la rebeldía contra las instituciones nacionales, contra las leyes del Estado apoyándose en la izquierda más golpista y reaccionaria que uno se puede echar a la cara.
En 1934, ERC con Companys a la cabeza sacó a la calle a los mozos de escuadra y a milicias armadas para sembrar la insurrección, revuelta que se saldó con 40 muertos y con el President huyendo como una rata a suelo francés.
En 2010, el partido del Gobierno de España, el PSOE, apoya a su representante en Cataluña, José Montilla, que no duda en defender un Estatuto anticonstitucional que se carga la igualdad de los españoles ante la Ley, que convierta Cataluña en un Estado capaz de negociar de tú a tú con el Gobierno Español de turno, vetando leyes que salgan del Congreso de los Diputados, creando una Hacienda propia, Tribunales propios y convirtiendo el resto de España en una colonia económica o protectorado catalán.
En pocas palabras, los nacionalistas catalanes quieren que como en China, el ejecutado a muerte pague la bala con la que acaban con su vida.
Después de más de 70 años, todos nos conocemos y seguimos siendo los mismos personajes en las mismas situaciones.
No las dos Españas, una de izquierdas y otra de derechas, sino la España que cree en el imperio de la Ley, en la igualdad de sus ciudadanos, en un cúmulo de deberes y derechos recogidos en una Carta Magna, y la España que piensa que las leyes se pueden prostituir, violar e interpretar a su libre albedrío, según convenga para sus intereses.
En 1934, el golpe de Estado por parte de ERC en Cataluña y por parte de UGT y PSOE en Asturias, se saldó con muchas muertes, una represión militar y la supresión del Estatuto de Cataluña.
En 2010, con un PSOE rendido a los deseos independentistas, debilitado por un iluminado estúpido como Zapatero, principal impulsor del Estatuto anticonstitucional que nos clasifica en ciudadanos de primera y de segunda según hablemos catalán o castellano, no creo que las medidas sean tan contundentes. Esta vez el Gobierno Central no está por la labor de enfrentarse al nacionalismo catalán y si por colaborar activamente a favor de su causa.
Como en 1934, las izquierdas se sienten incómodas en una democracia en la que por normalidad, la derecha pueda llegar al poder en algún momento como todo apunta que sucederá en 2012. Igual que en 1934, la izquierda más radical, que es toda, sueña con una dictadura proletaria, como en la Rusia de Lenin, donde no exista la propiedad privada, la pequeña burguesía o los emprendedores particulares.
Solo hay que quedarse con las palabras de Largo Caballero, aparecidas también en el Wikipedia de la II República, pronunciadas en 1933:

“Se dirá: ¡Ah, ésa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia´). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas, habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aun los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Mas no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en la torres y en los edificios oficiales ondee, no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”.

9 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

No por tantas veces repetido (y recordado lo no renegado) deja de ser útil todo lo que dices. Porque tiene que llegar el día, el momento, en el que la gente 'sienta verdadera curiosidad', investigue sobre lo que nos han estado diciendo, vea errores y abusos de otros que no sean los eternos acusados de todos nuestros males pasados y presentes...y entonces empecemos a movernos un poco más juntos y en la buena dirección. Amén

Anónimo dijo...

El Estatut y otras paranoias del egocentrismo nacionalista : http://elrinconliberal.es/?p=680

aldros dijo...

Me temo que el problema no es ya que tengamos esta izquierda, sino que tenemos esta derecha.

Que haya gente dispuesta a defender la revolución social por las armas, la legalización de lo ilegítimo, etc. Es preocupante pero entra dentro de la condición humana.

Lo alarmante es que no haya quien plante cara a esto y ante cualquier barbaridad de este calibre se arrugue y diga: "no quiero problemas".

No existen hechos aislados y todo esto tiene relación ese 72% de aspirantes a funcionarios, con un sistema educativo que penaliza la excelencia y premia el abandono y falta de aspiraciones. Con una burocracia asfixiante, con un sistema de ayudas discriminante y con un ministro que premia a terroristas sanguinarios... Todo está relacionado y todo nos conduce al desastre: A una crisis duradera como no había conocido esta tierra desde los tiempos de la reconquista.

Carlos Fernández Ocón dijo...

andros, cuando he empezado a leer creía que te iba a replicar, pero al terminar de leer solo puedo decirte que muy bien, que estamos muchos (espero que seamos muchos) de acuerdo con lo que dices y que llevo meses 'pidiendo' lo que tú:
. Gracias y un saludo

Carlos Fernández Ocón dijo...

error, era 'aldros' i'm sorry

Carlos Fernández Ocón dijo...

vale, estoy fino yo. Incluía tus palabras sobre plantarse y no arrugarse pero en algo la he cagado...

VIRIATO dijo...

El problema es ese, señores, que nadie en el panorama político actual se preocupa por esos errores estructurales de la democracia española.
Solo los enemigos nacionalistas de nuestra unidad, igualdad como ciudadanos y nuestra Constitución, son los que ponen su afán y energías en aprovecharse de la situación y de la debilidad de nuestro arco parlamentario.
Rajoy está a verlas venir, se ha limpiado sus posaderas con nuestras firmas contra el Estatut y ahora no perderá ni un minuto más en analizar los daños colaterales de la sentencia ni en parar los pies a ZP, que gustoso legislará unas leyes a medida para Montilla.
Me encantaría que el PP se quedase a las puertas de la mayoría absoluta y que pactase con UPyD, único partido que basa su programa en reformas de calado.
Me temo que preferiría a CiU, y eso sería una traición más a los votantes de derechas.
Gracias a ambos por participar

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo contigo,felicidades por el articulo.

Eva dijo...

Hola Viriato,
Quién les iba a decir a Pujol y compañía que un tipo de Córdoba y otro de Valladolid iban a conseguir romper España.
La oligarquía catalana lleva toda la vida odiando a España pero viviendo de ella al mismo tiempo. Lo que provoca desesperación es que no haya nadie que defienda la unidad de nuestro país y se hayan rendido ante el nazionalismo.
Un beso grande.