jueves, 30 de septiembre de 2010

El fracaso de los caraduras

A raíz del fracaso de la huelga de ayer, deberíamos todos plantearnos, en especial los sindicatos, en concreto sus dos secretarios generales, qué no funciona en España.
Las conclusiones claras de la huelga de ayer son que quien pudo ir a trabajar lo hizo, que la M30 estaba atascada en hora punta, los trenes hasta los topes y la normalidad reinaba en el sector servicios de Madrid. Hasta me corté el pelo en la calle Goya sin problemas.
Los piquetes ¿informativos? intentaban que los negocios de Gran Vía cerraran y tras marcharse, los comerciantes volvían a abrir. Algunos transeúntes increpaban a los piqueteros, los mandaban a Moncloa, decían que a buenas horas mangas verdes, que se lo contaran a su jefe Zapatero, etc. Incluso algunos sacaron sábanas al balcón llamándolos vagos.
¿Siguieron ustedes ayer los debates espontáneos en Twitter? ¿Los comentarios en blogs, foros o noticias de medios digitales? ¿Se tomaron una caña en un bar? ¿Pegaron la oreja a las conversaciones en el tren o el metro? La gran parte de la ciudadanía estaba en contra de la huelga, se lamentaba de que hubiera piquetes que coartaran su libertad de elegir si secundar la movilización o no hacerlo, su libertad de movimiento y de actuación.
Me niego a pensar que para los sindicatos España es un país de esquiroles, que todos somos gentuza burguesa que va a lo suyo y no se preocupa por los demás.
España y su ciudadanía han demostrado conciencia y civismo cuando se ha necesitado. Ahí están las grandes movilizaciones de millones de personas que han salido a la calle para protestar contra el terrorismo, contra la guerra de Irak o contra la negociación con ETA.
En un país con casi 5 millones de parados, un presidente noqueado, una situación económica desastrosa y una casta política corrupta, que una huelga general fracase no es porque la ciudadanía sea un rebaño lanar apático, o un atajo de capitalistas, sino porque quienes movilizan a la ciudadanía no representan a nadie.
Los medios de comunicación de Europa y EEUU lo definieron muy bien desde su imparcialidad y equidistancia:” Los sindicatos españoles convocan una huelga contra la austeridad”.
Y eso es justamente lo que sucede aquí. Ni contra gobierno, ni contra el paro ni nada que se le parezca. Tenemos dos centrales sindicales mayoritarias pancistas, subvencionadas hasta las trancas, que incluso ¡cobran por ERE gestionado! ¿Qué parado se va a poner de su lado? ¿Qué PYME, autónomo o pequeño emprendedor les va a secundar? ¿Recuerdan aquella manifestación de los autónomos de hace unos meses? ¿Dónde estaban los sindicatos apoyando a esa gente? ¿Dónde todos estos años cuando el índice de paro no dejaba de subir? Si incluso se los vio al lado de ZP, de mamporreros de ZP, de amigos del alma de ZParo, como parte del problema, jamás de la solución.
Desengañémonos, los sindicatos mayoritarios no se representan más que a ellos mismos, con una afiliación que no supera el 10% de todos los trabajadores españoles, se creen con legitimidad para llevar la voz cantante de la clase trabajadora. Aseguran poder vivir de las cuotas de sus afiliados y sin embargo reciben cantidades ingentes de subvenciones provenientes de los impuestos de todos los ciudadanos, creamos en ellos o no, los amemos o los odiemos o seamos indiferentes ante su presencia.
Y nos llaman esquiroles a los que aún tenemos el privilegio de tener un puesto de trabajo en España. Y nos insultan a los que decidimos como mayores de edad qué hacer en una jornada de huelga. Y no dudan en atacar a los más débiles, a los que dicen defender, impidiendo que el transporte público funcione, mientras en la Carrera de San Jerónimo no hay ni un solo piquete ¿informativo? y todos los políticos llegan con su coche oficial al paripé de las Cortes.
No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo, y estos señores a los que se les ha visto tantas veces y durante tantos meses como adláteres del gobierno socialista, de la noche a la mañana, no pueden pretender que alguien les acompañe en su triste representación.
Ni un eslogan fuerte por no molestar. “Así, no”, decían. Como el padre que le dice al hijillo que la resta está mal hecha. “Así, no”, firmaban. Como el entrenador de fútbol le dice a su estrella cuando llega tarde al entrenamiento.
Muchas cosas deben cambiar para que los trabajadores normales crean en estos señores, mucho han de cambiar, máxime cuando algunos medios hablan de sus cabezas visibles, de áticos VPO o VIP, de cenas en el Villamagna codeándose con Casillas o Penélope Cruz, o de fotos encorbatados en un crucero de lujo por el Báltico.
Mucho más tiene que entontecerse España para seguir tragándose los camelos de esta izquierda y de sus representantes. El fracaso de estos caraduras, son el éxito de nuestra sociedad.

3 comentarios:

Geheimnis dijo...

Ni siquiera con sus mafiosos piquetes chequistas estos arrastrados sindicatos vendidos al desGobierno de Z-ETA-Puerco han conseguido parar España. Y eso que contaban con la pasividad de la policía del miserable Rubalcaba.
Los ciudadanos españoles estamos hasta el gorro de estos vagos subvencionados con nuestros impuestos.

Eva dijo...

Muchas personas se enfrentaron a los piquetes, y eso les honra, pero me temo que aquí sólo nos preocupamos cuando nos afectan directamente los problemas. Hablo de la mayoría.
Hubo manifestaciones multitudinarias en contra de la negociación con la ETA y aún así fueron 11 millones de personas los que votaron a Zapatero en 2008. Entonces, los problemas no se veían tan de cerca.
Cuando voy en el Metro observo los periódicos que lee la gente. La mayoría se nutre a base de pasquines gratuitos, pero quien se acerca al kiosco opta, mayoritariamente, por El País. Veo algún que otro Público y ninguna Gaceta, excepto la mía. Pues bien, esa gente puede llegar a reconocer que no estamos en el mejor momento y que Zapatero está cometiendo errores, pero ten por seguro que no dudará en darle su voto en 2012.
Por todo esto que te cuento aquí, muchas veces me pregunto si el problema está en los políticos (incluidos los sindicatos) o en la persona que se sienta a tu lado en el autobús.
Mis expectativas, como puedes ver, son poco esperanzadoras.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Bueno Eva eso entra dentro del juego democratico, no todos somos iguales, no todos leemos La Razon, El Mundo, El Pais o Público. Lo que nos estas contando es que quien lee el Pais o el Público es un crodero que no puede pensar por si mismo, se podria decir algo parecido del otro lado, se podría aplicar lo que dices de la negociación con ETA a la guerra en la que nos metio Aznar. Hablas de votar a Zapatero como si eso fuera un delito, pues no, la gente votara a quien quiera y no pasa nada, asi es la democracia.