lunes, 20 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Lo bueno y malo de las Navidad, es que cada uno de nosotros tenemos una personalísima e intransferible, como el DNI.
Las navidades van cambiando con el paso de nuestra vida. De ser la época más bonita del año cuando somos críos, pasa a ser la más triste de mayores, por la cantidad de gente que se queda en el camino y ya no está junto a nosotros en la mesa familiar.
A mí me ha dado por pensar en aquellas Nochebuenas y Nocheviejas de mi niñez en casa de mis abuelos paternos Amado y Carmen.
Mi abuelo, que en paz descanse, era el que mejor se lo pasaba de todos nosotros. Tenía un viejo tocadiscos donde hacía sonar vinilos de villancicos populares sin tregua y antes de que llegase la Nochebuena, más o menos por estas fechas, nos llamaba para que bajásemos a su casa y adornábamos el árbol todos los primos.
El tiempo pasa, ahora mi prima Paula, la más pequeña, acaba de ser madre de un precioso bebé que se llama Hugo. Yo ya no vivo con mis padres y mi abuelo murió hace un par de años.
Recuerdo aquel árbol enorme clavado en un barril de obra relleno de cemento. Para disfrazar el contenedor cilíndrico, siempre poníamos alrededor una bandera de España con el escudo del Real Madrid. “Aquí vive un madridista”, rezaba la bandera.
Era la misma que mis abuelos habían puesto en el tejado cuando terminaron de levantar con sus manos y la de todos sus hijos y sobrinos la casa donde vivían ellos y las otras tres donde vivieron sus hijos.
Después llegaba el tiempo de las visitas, la misma tarde de Nochebuena o Nochevieja, siempre se acercaba el primo Luis. Primo de mi padre que falleció hace dos años.
Se sentaba en el sofá y emocionado recitaba una poesía del bisabuelo Ángel Lindo.
El otro día tuve en mi poder los manuscritos de dos de sus poemas, uno de ellos ganador del primer premio de poesía radiofónica en Radio Aranjuez allá por el año 50.
Lleno de faltas de ortografía, pero de una belleza y sencillez fuera de lo normal.
Un día que tuvimos que memorizar poemas en la escuela, yo llevé uno del bisabuelo Ángel y la profesora dijo que era muy bonito, pero que se trataba de memorizar a Lorca, Machado o Becquer. Me sentó mal aquello aunque lo dijese con un tacto infinito.
El primo Luis recitaba desde el sofá las estrofas del bisabuelo al borde del llanto. Era Luis un gran hombre y yo desde mi corta edad no comprendía bien aquella escena.
Además de una bellísima persona se dice que fue uno de los grandes jugadores del Real Aranjuez e incluso tuvo ofertas para moverse de club.
Cuando llegaba el descanso de esos partidos épicos de la tercera división española, Luis cogía un balón y se cruzaba el campo de portería a portería haciendo malabares con el balón, como si de un Maradona ribereño se tratase. Me gustaba cuando mi padre me contaba aquella anécdota, anécdota recordada también por Jose Luís Lindo, otro de los primos de mi padre al que yo llamo tío y es con orgullo el Cronista Oficial de Aranjuez, cargo vitalicio sin remuneración económica que a veces le lleva por la calle de la amargura debido al olvido institucional.
Volviendo a la Noche Buena, recuerdo que en algunas ocasiones mi abuelo Amado se pasaba con el alcohol y se ponía triste. Pensaba en mi tío Juan, gran jugador de waterpolo y cartero en Barcelona que tampoco está ya en el reino de los vivos, en sus dos nietos catalanes que hacía años que no veía y en las Navidades que había dejado atrás y colgaban de sus espaldas como una pesada mochila.
Después de la cena nos disfrazábamos con unos cachivaches que el abuelo guardaba en un cajón y a veces tirábamos petardos en el patio con frío en los pulmones y con el enfado consiguiente de mi madre, que sabía que Resi, mi primera perrita, se ponía a llorar porque el ruido le daba mucho miedo.
Esos son algunos de los muchos recuerdos que guardo de aquellas Navidades en casa de mis abuelos.
No todo en la vida es política, y a veces escribir los propios recuerdos te hace darte cuenta de que la vida es maravillosa y de que sin pasado ni memoria, por muy nostálgicos que nos pongamos al evocar, el futuro no vale la pena.
Feliz Navidad a todos vosotros, queridos lectores.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El espiritu de la Navidad ha nacido en tu niñez, en la ilusión y en la confianza, en la ingenuidad
y en los sueños, espero que te acompañe siempre proyectando también en tu vida esperanza y amor.

Feliz Navidad también para ti...

Eva dijo...

Feliz Navidad a ti también. Espero que disfrutes en compañía de los tuyos.
Un abrazo.

David Carrero Fdez-Baillo dijo...

Os invito a conocer también navidad.es

Facundo dijo...

Feliz navidad!!!
Me podrías decir de donde sacaste la imagen del arbolito de navidad con fondo rojo??