martes, 17 de agosto de 2010

Subir impuestos es de izquierdas

Subir impuestos es de izquierdas, y quien lo contrario entendiere, miente como muy gran bellaco. La segunda parte de la frase es del Quijote de Cervantes, claro está.
Y es que estos días veraniegos, que no de vacaciones, me ha dado por releer las Novelas Ejemplares de Cervantes, que de ejemplares poco tiene, hasta ahí llegaba la guasa del alcalaíno, pues son sus protagonistas gente baja, de mala condición y con el seso despierto y los dedos ágiles ante la bolsa ajena. Eran tiempos de crisis…
Me da que pensar, pues ahora también son tiempos de crisis y nuestra bolsa también es sajada por los ladrones y pícaros estatales, en este caso la banda, el aduar de Jose Luis Rodríguez Zapatero. Con embelecos, bellaquerías y triquiñuelas, nos sacan de nuestra faltriquera los escudos y encima tenemos que darles las gracias, como el estudiante esquilmado a Rinconete y Cortadillo.
La última mentira de los socialistas, salida de labios del segundo de abordo, del cómitre que fustiga a los galeotes que movemos esta galera, o barco negrero, o que se yo, ese gallego llamado antes Pepiño, y ahora Don José por encargarse del Ministerio del Gasto, como antaño se llamaba, dice, y no se pone ni colorado, que los españoles tenemos unos impuestos bajos, que vivimos en Jauja y que a los perros se les ata con longaniza. ¡Si rodara ahora Buñuel un reportaje de las Hurdes! ¡Aquello debe ser en el 2010 Hollywood como poco!
Pues el señor ministro Blanco, el de los “concetos”, dice que hay que subir los impuestos, todo ello después de subir el IVA hace 1 mes … ¡zaaas! Latigazo en la espalda de los galeotes, que vivimos mejor que en Dinamarca… ¡zaaas! Otro latigazo… ¡zaaas! Que todo es por la política social.
La política social, señor Ministro, es crear empleo, crear las condiciones desde el Estado para hacer de España un país próspero y atractivo a los ojos de los inversores, sí, a aquellos que llamó usted especuladores y rapaces, sí, aquellos que huyen de sus políticas como de la peste bubónica.
Sin embargo, la política social de ZP y sus secuaces ha sido llevar a España a la ruina y llegar a la cifra de 5 millones de parados, un millón largo sin prestación.
Pero esto es el verdadero socialismo. ¡Bienaventurados los progres de corazón! Pues ellos te salvarán con tu propio dinero.
Aquí en España nadie tiene motivación para trabajar, gravan el ahorro, a la vez castigan el consumo con la subida del IVA, nos quieren jubilar a los 67 años, nos hablan de Sanidad de calidad y casi 10 millones de españoles tiene seguro privado porque no puede acudir a los hospitales públicos masificados. Por supuesto también estos españoles que tienen seguro privado pagan la Sanidad Pública, también los que optan por los colegios concertados o privados pagan la Educación ¿de calidad? pública, tampoco los que no vamos al médico nunca o aún no tenemos hijos nos salvamos de la quema.
¡Y gracias a Dios que es así! Si todas estas personas optaran por utilizar los servicios de calidad de los que habla Pepiñó… no hace falta decir cuáles serían los resultados.
Pagamos religiosamente el IRPF, los impuestos especiales, los hidrocarburos, las energías verdes de ZP, las vacunas cacudadas de la Trini, las bombillas y el coche eléctrico de Sebastián, el mapa del clítoris y los abortos de Bibiana, ministra experta en flamenco.
Subvencionamos el bilingüismo catalán en Sudamérica, las lanzas de 1 millón de euros de Carod, las ONGS de gays y lesbianas de Zimbaue, al historiador de La Habana, los estudios de la almeja macha y el chipirón. Somos nosotros, con nuestros impuestos los que subvencionamos a partidos políticos, sindicatos, paniaguados, estrellas estrelladas, cine basuriento, conciertos vascos, estatutos independentistas, viajes pagados, embajadas, consejeros, cargos de confianza, más coches oficiales que los existentes en EEUU, dietas, pagas extraordinarias, comunidades autónomas con sus parlamentos, sus diputados regionales y 1000 ayuntamientos por metro cuadrado.
Y dice Blanco que habrá que hacer un esfuerzo, un sociata que tiene el 75% de su sueldo exento de tributar a Hacienda. Éste es el que habla de esfuerzos, con el látigo en la mano y sin coger uno de los remos de la galera española.
Un tío que en la empresa privada no valdría ni de abrepuertas o de alzacuellos del conserje del edificio.
En vez de reducir el gasto, intentan mantener el tren de vida, el pago de favores y el clientelismo electoral mientras nos vuelven a chasquear las espaldas con el látigo presupuestario.
Nos amenazan con pagar por circular en las autovías cuando ya las hemos pagado cuando se construyeron. Nos ponen tasas de basura cuando ya se había pagado el servicio mientras tienen nuestras ciudades indecentes.
Esto es socialismo, señores, el considerar ricos a aquellos que pagan IRPF, mientras las verdaderas fortunas invierten en renovables mediante el SICAB porque ZP las subvenciona, porque nosotros invitamos con nuestros impuestos.
En Extremadura un señor que gane 60.000 euros al año es rico, quizás es futbolista del Almendralejo, quizás en 10 años no tenga un chavo porque ya se ha retirado. Tal vez es un señor autónomo muy productivo que vive sus mejores años de trabajo hasta que se jode la espalda. Ningún rico, ninguno, paga IRPF.
Mientras se extrañan que los parados no acepten trabajos ni cursos del INEM, cuando desplazarse al mísero trabajucho que te ofrecen ya supone gastos de desplazamiento y de comida fuera de casa. Es decir, muchos viven mejor en el paro.
Que se lo digan a miles de jóvenes andaluces, acomodados en el PER, trabajando 6 meses y cobrando otros 6 de la Junta, jubilados a sus 19 o 20 años.
Y es que ese es el clientelismo socialista, por ello después de congelar infraestructuras se reanudan las que más beneficio electoral pueden tener, como el AVE a Cantabria.
Aquí hay dinero para lo que les conviene, mientras se bajan los sueldos de los funcionarios, se congelan las pensiones y se fríe a impuestos a los trabajadores.
Y a eso le llaman izquierda, defender al obrero y apostar por las políticas sociales de la señorita Pepis.
En definitiva, cuando José Blanco nos habla de gasto social quiere decir manutención socialista, cuando habla de servicios de calidad, quiere decir enchufismo de amiguetes, coche oficial, dietas y vivir del trabajador.

viernes, 13 de agosto de 2010

Bajarse al moro

Creo que ya he hablado alguna vez sobre la indudable españolidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, con una historia bajo el yugo de la corona española que ronda los 500 años.
Marruecos como reino y nación ni siquiera estaba concebido en los sueños de los mahometanos.
El reino alauí quedó constituido a mediados de los 50 cuando EEUU se puso al lado de Marruecos y presionó para que este país se constituyera y se deshiciera de una vez el protectorado tanto de España como de Francia.
Desde entonces, las ansias expansionistas de Marruecos han hecho de las fronteras de Ceuta y Melilla dos puntos calientes, dos zonas de tensión continua que se masca en el ambiente y que la ciudadanía de ambas plazas conoce de sobra.
He tenido la oportunidad de hablar con un melillense que estudia en Aranjuez y decía estar harto de los marroquíes afincados en Melilla, de los robos que cometen, de los críos sin papeles que le piden con malos modos dinero y le insultan llamándole guarro por ser un tipo alternativo y llevar rastas en el pelo.
También conozco desde hace años, pues fuimos compañeros de clase, a un militar afincado en Melilla que contaba historias negras sobre el trato con los moros.
Un ejemplo: Los metros de tierra franca que hay entre las dos vallas fronterizas, son utilizados como vertedero por los marroquíes y son los militares españoles los que mantienen limpia esta zona llenando camiones de inmundicia. Mi compañero de clase fue detenido una noche que hacían labores de mantenimiento por la “mora”, policía de Marruecos que patrulla el alambrado, y retenido en una comisaría del país vecino hasta que lograron soltarlo tras las gestiones oportunas.
Con estos dos ejemplos, quiero hacer notar que ni mucho menos las relaciones con Marruecos son excelentes como quiere hacernos ver Zapatero y su esbirro Moratinos.
Son continuos los problemas de los pescadores españoles que faenan en la aguas del Estrecho, son diarios los altercados en el masivo paso de moros que vienen a comprar a las ciudades españolas llevándose pegada al cuerpo toda mercancía que puedan transportar, como si fueran muñecos de Michelin.
Estos días la noticia ha saltado tras unas cartas denuncia que hablan de racismo por parte de la Policía Nacional Española que vela el paso fronterizo. Acusan los moros a nuestras fuerzas de seguridad de maltratar a la gente, de golpear y denigrar, cuando son los marroquíes los que no respetan a los agentes femeninos, por el solo hecho de ser mujeres. La mujer en el Islam tiene el mismo papel que un perro, por consiguiente, ninguna autoridad sobre los hombres, por muy policías que éstas sean.
Han aparecido diversos carteles en la zona denigrando a las agentes españolas, incluso varias asociaciones marroquíes han conseguido bloquear el paso de productos perecederos a los mercados melillenses, como el pescado, la verdura o la fruta.
Yo siempre me he preguntado porque tenemos que dejar circular por nuestras autovías a todos los marroquíes que van a Francia y vuelven sin cobrarles un duro.
No olvidemos que son numerosos los que entre los fardos introducen droga e ilegales a suelo español.
Moratinos no abre el pico, Zapatero tampoco, fingen normalidad y cordialidad, pero no han dudado en utilizar al Rey de España como mediador en la sombra, forzándole a hacer un papel que no le corresponde y obligándole a llamar al Rey de Marruecos para que intente suavizar la tensión existente.
Nada podemos esperar de una izquierda cuya única actuación al otro lado del Estrecho es retirar la última estatua ecuestre de Franco, no podemos esperar nada de un PSOE anti español, de una ministra de Defensa que se ha sabido estos días hará todo lo posible para amariconar el Ejército impartiendo clases de Alianza de Civilizaciones y de Igualdad, mientras nuestras tropas mueren en Afganistán por los blindajes inadecuados de los BMR, mientras en 2009 se eliminó de Melilla la II Bandera de la Legión, dejando la ciudad aún más indefensa ante un eventual ataque moro, mientras los reclutas tendrán que volver a limpiar los cuarteles por recorte presupuestario y supresión de las contratas con las empresas privadas de limpieza.
Nada podemos esperar de una ministra nacionalista catalana, nada de un ministro de Exteriores amigo personal del asesino Arafat, nada de un presidente del Gobierno que se siente cómodo impulsando una Alianza de Civilizaciones junto a Turquía y las teocracias árabes, esos regímenes que persiguen con saña el cristianismo asesinando a los seguidores de la Cruz, ese mismo presidente que no dudó en retratarse junto al monarca alauí a la sombra de un mapa de Marruecos cuyas fronteras terminaban a las puertas de Toledo.
En aquel tiempo, cuando la izquierda se reía de Aznar por el episodio de Perejil llamándole dictadorzuelo y acusándole de imperialista y belicoso, cuando ZP se sentaba al paso de la bandera de EEUU en el desfile de las Fuerzas Armadas, cuando más tarde nos retiramos de Irak cobardemente mientras los soldados de otros países tiraban a la cara de los nuestros plumas de gallina, ya sabíamos cual iba a ser la política exterior socialista.
Igual que los leones atacan a la presa enferma, vieja o débil, así los enemigos de España aprovechan los momentos de flaqueza para probar nuestras fuerzas.
Y no arriesgamos mucho diciendo que con ZP, no solo hemos llegado a la ruina interna, sino que somos el hazmerreir del mundo y el respeto que nos pueden tener en el exterior es escaso, por no decir inexistente.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Lecturas veraniegas

No me iba a poner a escribir sobre esto porque no me gusta vivir mirando al pasado ni hablar de las rencillas enterradas por el paso de los años. Eso es cosa de progres, viviendo siempre entre mitos, mentiras históricas y odios profundos que buscan la venganza tardía ante las realidades históricas españolas.
Su odio profundo a España, su eterna búsqueda de la destrucción de sus valores como nación y de sus raíces sagradas hacen que jamás vivan en paz y miren una y otra vez por el retrovisor de su penosa historia ideológica que tantos muertos sembró en el siglo XX.
Hoy de nuevo habla Garzón de la guerra civil, del comportamiento de la Iglesia Católica en la República y en la dictadura franquista. Hoy el ex juez procesado por prevaricación 3 veces, vuelve a la carga con sus complejos y su sectarismo atroz.
Precisamente mis dos últimas lecturas han sido sobre obras escritas en los años 40 y 50.
Una de ellas es una autobiografía del poeta gaditano Rafael Alberti. Narra su existencia vital en el Puerto de Santa María, su paso por el colegio de jesuitas San Luis Gonzaga, su vocación pictórica a su llegada a Madrid, su transformación en poeta llegando a ganar con su primera obra (Marinero en Tierra) el Premio Nacional de Literatura, otorgado entre otros por Antonio Machado. Como curiosidad narra que llegó a vestirse de luces impulsado por aquel torero intelectual llamado Sanchez Mejías (Aire de Roma andaluza, le doraba la cabeza).
Lástima que la biografía de Alberti, titulada La Arboleda Perdida, termine en 1931, cuando se proclama la II República y comienza el declive de Alberti como poeta y su apogeo como militante comunista, como miliciano y reconocido chequista junto a su esposa, María Teresa León.
En 1931, sin embargo, empieza la trama de una novela histórica escrita por un señor de derechas llamado Agustín de Foxá, titulada Madrid, de Corte a checa.
Es una cruel novela dividida en tres capítulos, en el primero se narran los últimos días de Alfonso XIII en Madrid, la vida de los aristócratas y pequeña burguesía española y el ambiente político que se respira en cafés y universidad, donde pululan Valle Inclán, Machado, De La Serna…
En el segundo capítulo se proclama la República y se narran los primeros años de la misma, como la aristocracia ve con recelo el nuevo régimen, como se forma Falange Española con Jose Antonio a la cabeza, como grises leguleyos y administrativos fracasados van tomando parte en los resortes de la República ahora idolatrada por nuestra izquierda como un gobierno de intelectuales y gente con preparación impecable.
Comienzan a arder los primeros conventos, los jesuitas salvan lo que pueden de sus iglesias, escuelas y fundaciones y en 1934 comienzan las revueltas mineras y Companys proclama la independencia de Cataluña.
El último capítulo de la obra de Foxá habla de cómo se vivió la guerra en Madrid, de las sacas de presos, de los fusilamientos en el Retiro, Paracuellos y Ventas, de la persecución y muerte de falangistas, burgueses y antiguos nobles y del robo sistemático de cuanto objeto de valor pudiera haber en Madrid.
Se entregan las armas al pueblo salvaje y los únicos sitios seguros de la capital de España son las embajadas extranjeras.
Los asesinatos se cuentan a cientos y los tribunales populares, formados por electricistas, por menores de edad o por analfabetos condenan a muerte a cualquier persona que lleve un crucifijo, que tenga una foto del Rey en casa o una bandera rojigualda, una pistola de pedernal o haya sido denunciado por la criada o por el portero de su edificio como posible faccioso.
Por Madrid campan a sus anchas La Pasionaria y un jovencísimo Carrillo, responsable directo de la matanza de más de 5000 personas, mujeres y niños incluidos, sospechosos de ser católicos, ir a misa o haber votado a la CEDA de Gil Robles.
La República Española y sus milicianos no luchaban por la libertad y por la democracia, sino por una nueva Rusia en Madrid, por una dictadura proletaria y criminal que acabase con las raíces cristianas y romanas de España.
Miles de religiosos fueron ejecutados, forzados a blasfemar o torturados hasta la muerte.
Alberti, el gran poeta, se encargaba directamente de la checa de Bellas Artes, llegando a electrificar una cabina telefónica para torturar a los detenidos.
Supongo que un juez estrella, un tipo culto y letrado como Garzón sabrá todas estas historias, sabrá de lo que habla cuando acusa a la Iglesia de ser cómplice de las torturas franquistas.
Debe saber el defensor de la Justicia, el vengador de la República que quería juzgar a Franco, ya cadáver, el mismo juez que se negó a juzgar a Carrillo, éste aún vivo, por los crímenes de Paracuellos, que los mártires de la Iglesia en la Guerra Civil fueron incontables, que se violó a monjas, se desenterraron sus cadáveres para burlarse de ellos, se expoliaron iglesias y se quemaron reliquias centenarias, edificios históricos e incluso se convirtieron algunos templos en cuadras y almacenes.
Yo que Garzón, sabiendo todo esto, porque sin duda lo sabe, dejaba a los muertos en paz, tanto a los de un bando como a los de otro, miraba al frente y pensaba en devolver el dinero que extorsionó a Manuel Pizarro, a Botín, al del CEPSA, BBVA, etc.
Quizás por ello es Garzón un nostálgico del Madrid republicano, en aquel tiempo podría haber saqueado a los ricos tanto como hubiera querido en nombre la libertad, de la Justicia y de la Izquierda que tan bien representa.