miércoles, 14 de septiembre de 2011

Presentación Camino Escolar Arandando (Casa Encendida) Semana de la Movilidad 2011


Buenas tardes a todos, señoras y señores:

Lo primero que debo decirles, es que es un honor para este humilde concejal de Transportes estar hoy aquí como ponente.

Además de un honor es una gran satisfacción, ya que pienso que esta conferencia es el reconocimiento al trabajo bien realizado de toda una delegación municipal, un verdadero espaldarazo a la gestión de sus técnicos, a su labor denodada.

Pero estamos aquí para hablar de futuro, no de pasado, de futuro por doble motivo, el primero y principal es que el proyecto Arandando nació con la idea de perpetuarse en el tiempo y con la intención de ser aplicado paulatinamente en todos y cada uno de los centros escolares de Aranjuez. El segundo motivo es obvio, ya que Arandando es un proyecto ideado para los más pequeños, futuro vivo de nuestra sociedad.

Yo no entraré en valoraciones técnicas ni en una explicación detallada del proyecto, creo que aquí a mi lado se sienta la persona que más conoce los pasos que ha dado Arandando desde su nacimiento hasta el día de hoy y será ella la encargada de una explicación minuciosa del mismo.

Yo solo quiero ofrecerles mi particular visión de este programa infantil que intenta sentar en la mente de los más pequeños unos hábitos saludables y beneficiosos para su desarrollo como personas.

El programa Arandando es un proyecto pionero en España y así ha sido reconocido en Europa al ser subvencionado por los fondos comunitarios de la DGTREN (Dirección General de Energía y Transportes de la UE) actualmente DGMOVE (Dirección General de Movilidad de la UE), por el Consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid y por el IDAE.

La idea del mismo es sencilla, ya que a la pregunta de ¿qué es Arandando? Solo cabe una respuesta: Es un programa que hace posible a los niños el desplazarse de su casa al colegio caminando y viceversa.

Pero… ¿es tan sencillo el poner en práctica esta idea? En la sociedad en la que vivimos está claro que no.

Poco a poco los vehículos privados han ido comiendo terreno urbano al peatón, son los más demandados aquellos proyectos que intentan agilizar el tráfico: avenidas con más carriles, circunvalaciones, glorietas con gran capacidad de absorción del tráfico, vías rápidas que conecten las ciudades punta a punta, aparcamientos subterráneos…

La vorágine en la que estamos sumidos, el trajín cotidiano desde que nos despertamos hasta que volvemos a nuestros hogares, nos hacen imposible disfrutar de nuestro entorno a una velocidad menor a los 50 km/h que estipula el código vial dentro del casco urbano.

Desde que tenemos la edad mínima para poder conducir un vehículo a motor, nuestro sueño es que papá nos regale una moto y a los 18 años sacarnos el carnet de conducir para desplazarnos de un lado para otro en coche.

Atrás queda el esperar el autobús, el bajar a los parques al encuentro de nuestros amigos, el quedar en la plaza a la caída del Sol tomando un refresco o el pasear con una chica al salir del instituto…

Todo esto, que antes era el pan nuestro de cada día, es sustituido por un universo sobre ruedas deshumanizado y veloz.

La cultura del automóvil debe perder fuelle frente a la de la movilidad sostenible y desde los Ayuntamientos debemos poner nuestro granito de arena para conseguirlo.

Nuestro municipio, Aranjuez, es un pueblo idóneo para caminar y pasear sin prisas. No existen pendientes significativas, el centro urbano es reducido y sus calles rectas y con amplias aceras. No debería ser un gran problema minimizar el uso del automóvil, sin embargo… sin embargo una de las mayores lacras de las que adolece Aranjuez es el tráfico y los atascos en sus principales vías.

Arandando nace con la intención de inculcar en las tiernas mentes infantiles la idea de que caminar es maravilloso.

Son infinitas las ventajas de caminar frente a desplazarse en coche.

Se hace ejercicio físico, cosa muy necesaria en nuestros días desde que somos pequeños.
Son preocupantes los resultados que arrojan estudios sobre obesidad infantil.
Muchos niños sufren de sobrepeso, solo hay que fijarse hoy en día en algunos niños que pasean sus michelines por las piscinas municipales para darse cuenta de que algo está fallando, de que los hábitos alimenticios que llevan no son los más aconsejables.

Hay que sumarle a esto, las horas que pasan frente a la televisión o jugando a videojuegos en el salón de casa sin moverse lo más mínimo.

El caminar a la escuela, aunque no cubra todo el ejercicio físico que un niño debe realizar a lo largo del día, es un buen comienzo.

Caminar al colegio también es divertido gracias al programa Arandando, ya que los niños caminan junto a otros compañeros y de este modo desarrollan su capacidad de relacionarse y de trabar amistad con chavales que no van a su misma clase y que de otro modo sería difícil conocieran.

Arandando es beneficioso para los padres, pues es un alivio para ellos el no tener que llevar a sus retoños hasta la puerta del colegio con prisas antes de ir a su puesto de trabajo.
Tampoco tienen que depender de terceras personas, como abuelos o amistades a las que encargarles la labor de traer y llevar a los niños a sus centros educativos.

Arandando es beneficioso para Aranjuez en su conjunto, pues descongestiona de coches en doble fila las entradas de los colegios en horas punta a la vez que alegra la vista a los transeúntes que se cruzan con este pedibús infantil.

Decía hace un minuto, antes de desgranar los beneficios que para los más pequeños y para la sociedad en general reporta Arandando, que no es fácil poner en práctica esta iniciativa a primera vista tan sencilla.

Han sido necesarias obras de acondicionamiento en las calles de Aranjuez por donde los niños pasan, ha sido necesario formar y educar a monitores especializados para hacerse cargo del tutelaje y el cuidado de los integrantes de este pedibús.

Aquí radica la tristeza de nuestras ciudades y es nuestro objetivo que paulatinamente cambie esta situación.

No debería ser necesario que un niño con un mínimo de autonomía necesitara de un tutor o vigilante para sus desplazamientos a pie a la escuela.

Las ciudades tendrían que estar diseñadas para los viandantes, no deberían ser necesarias luminarias especiales, ni petos reflectantes, ni pasos de cebra fuertemente señalizados para que un niño pudiese desplazarse a clase sin ningún tipo de peligro.

Recuerdo que de pequeño siempre íbamos al colegio andando. Y no les hablo de hace medio siglo, pues en la actualidad tengo 30 años.

Mi hermano y yo íbamos al colegio San Isidro paseando, a veces nos acompañaba mi padre o mi madre, a veces no, pero jamás tuvimos ningún tipo de problema para alcanzar la puerta del cole.

Ahora las cosas han cambiado a peor, y no estamos hablando siquiera de una gran ciudad como Madrid.

Aranjuez, gracias a Dios, sigue siendo un pueblo, casi todo el mundo se conoce, muchas personas se saludan por la calle o se paran a hablar en las aceras cuando se encuentran. Fue esta característica la que llamó la atención a un arquitecto cubano que hace unos años visitó Aranjuez.

Acostumbrado a los EEUU de América, donde existe un dicho que reza “Si el coche de mi amigo no está en la puerta de su casa, es que mi amigo no está en casa”, este exiliado cubano se congratuló de que en Aranjuez la gente aún se saludase por la calle y se conociese aunque fuera de vista.

“Allí en USA puedes hacer la compra, comer, ver películas, y multitud de cosas más sin bajarte del auto”, decía, “De esa forma es muy difícil hacer nuevos amigos o encontrarte con los que ya lo eran”.

Nosotros no queremos, al menos yo no, ese futuro para Aranjuez y creo que nadie lo desea para las ciudades que habita.

Por ello Arandando es importante, es una forma más de educar a nuestros pequeños en los hábitos saludables y que de esta manera crezcan con la firme idea de que recorrer a pie la ciudad no es una chaladura de gente extraña o rara, de que caminar no es un problema, sino una ventaja tremenda.

Prometí al inicio de mi intervención hablarles del futuro de Arandando.

El pasado curso escolar, Arandando nació como proyecto piloto y fue implantado en dos centros escolares de Aranjuez.
Este año, nuestra firme intención es ampliar el programa a otros dos colegios, con la idea de diversificar la oferta a otras zonas urbanas y que los alumnos de dos centros diferentes a los actuales se beneficien de las bondades de esta iniciativa.

Como no podría ser de otra forma en estos tiempos de crisis económica,  no puedo dejar de hablar de la financiación del programa.
Cabe destacar que los gastos de Arandando hoy por hoy son asumidos íntegramente por la Delegación de Transportes del Ayuntamiento de Aranjuez.
Obviamente, esta situación tendrá que cambiar con el paso del tiempo, pues deberán ser los padres beneficiados por el programa los que costeen el mantenimiento del servicio para que el mismo siga siendo viable, al menos una parte del mismo.

Negar esto, creer en el gratis total de todos los servicios públicos es auto engañarse.

Para terminar (prometí ser breve y creo me he alargado más de la cuenta) me gustaría incidir de nuevo en la necesidad de recuperar la calle para el peatón, en la urgencia de crear espacios más amigables para los viandantes, los ciclistas, los ciudadanos en definitiva.

No puede ganarnos la batalla el coche, no debemos dar nuestro brazo a torcer aquellos que imaginamos el espacio urbano y las ciudades como principales motores de la sociedad española en su conjunto.

Por ello es tan importante la existencia de proyectos como Arandando, pues sientan las bases desde la infancia de una sociedad más equilibrada y saludable, menos nociva con el Medio Ambiente y más humana en definitiva.

Si no luchamos desde el presente para mejorar la vida de las nuevas generaciones, es que no hemos aprendido nada de nuestros errores como civilización evolutiva.

No quiero aburrirles más, ahora les dejo con la exposición del proyecto Arandando en toda su dimensión.

Muchas gracias a todos.



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