domingo, 4 de diciembre de 2011

Sueño de Invierno


Mis sueños son esas letras que suben por los tejados, que trepan descaradas por la escalera del cielo, buscando ese lucero que antes mirábamos, tu y yo, sin más testigos que el frio invierno que llamaba a las ventanas del beso que nos unía.
Cuando cierro los ojos, cuando soy otra persona sin ataduras a un cuerpo, a una vida, a la realidad extraña que se cierne sobre el alma, cuando busco tus labios desesperado y sin suerte, cuando las sábanas blancas se vuelven de luto eterno y desesperan mis manos por no sentir tu calor, cuando todo es diferente, cuando creo en Dios de nuevo porque te sueño perpetua como un abrazo sin fin… es entonces cuando soy libre de nuevo y creo volar sin alas.
Y vienen a mi cabeza esas coplas de antaño, esos romances sin dueño ni autor que hablan de primaveras y de aves atravesadas por ballesteros, de gente muerta y prisionera en la memoria de los siglos.
Pero es Diciembre, noche oscura, no hay siglos heroicos ni caballeros con lanza en las justas del amor.
Es Diciembre y me haces falta, como en Agosto, como en Septiembre, como en todos esos meses del tiempo que ha transcurrido sin pausa desde que te vi por primera vez.
Es Diciembre y hace frío, no hay sonrisas ni copas de vino dulce con la que mojarme los labios cuando no bebo de tu boca de mujer.
Ya el invierno ha comenzado y es más invierno sin ti, pero los recuerdos pesan, son losas de cemento estúpido y labrado de oscuridad.
El invierno ha comenzado y terminará algún día, los días duros de Enero, los eternos de Febrero, todos esos que un día nos vieron pasear sobre la alfombra reseca de hojarasca muerta de oro viejo.