domingo, 31 de julio de 2011

El 20N


Y por fin se produjo el milagro. Este sería el resumen tras escuchar a Zapatero anunciar elecciones anticipadas.
Yo al menos lo considero un milagro viniendo el anuncio de quién viene. No olvidemos que ZP siempre ha sufrido un absurdo complejo de inferioridad con respecto a Aznar y le debe haber sentado como una patada en el estómago no poder cumplir 8 años en La Moncloa como el anterior presidente.
Podemos decir sin miedo a equivocarnos que en Noviembre saldrá por la puerta de atrás el peor primer ministro que ha parido la democracia española. Aunque qué quieren ustedes que les diga, a enemigo que huye puente de plata, aunque dudo que en el Banco de España quede algo diferente a bonos del Estado sin fondos. Tendrá que conformarse con un puentecillo de madera, y ya es mucho.
La fecha del 20 de Noviembre se las trae, es un último reflejo del sectarismo que

Zapatero respira por todos sus poros. Nos quiso vender desde un primer momento la historia de su abuelo bueno asesinado por el Régimen mientras ocultaba la del abuelo malo, importante militar a las órdenes de Franco.
Después se sacó de la manga una Ley de Memoria Histórica que nadie pedía y que nos ha costado un ojo de la cara a base de subvenciones de lo más jugosas para ONGs de su cuerda y ahora se marcha diciendo aquello de: “¡Tomad, fachas! Si me ganáis que lo hagáis el 20N, cuand
o murieron Franco y José Antonio. Todas las banderas que saquéis la noche electoral ya nos encargaremos de decir que eran portadas por nostálgicos de la Plaza de Oriente”
Aunque no hay que echar las campanas al vuelo. Fue tan aplastante la victoria del PP en las Municipales de Mayo, que ya todos los medios encumbran a Rajoy como nuevo presidente del Gobierno.
Aún queda para esto el escollo de Rubalcaba, al que tampoco le adorna nada mal la fecha de marras, ya que viene de familia bien y sus antepasados directos eran falangistas de pro.

La lenta agonía que viviremos desde ahora hasta Otoño puede empeorar la situación de nuestro país. Ya nadie pedirá cuentas a un Gobierno que está muerto y a falta de ser enterrado, a un gobierno que vivirá de la sopa boba sin acometer ninguna reforma importante hasta que le toque recoger y apagar la luz del Congreso.
Ahora todo el mundo pedirá soluciones a Rajoy y éste será incapaz de ponerlas encima de la mesa pues es un presidente sin competencias y en España eso de desvelar las cartas de un programa electoral no suele verse con buenos ojos.
Y como no, queda por saber cuál será la jugada maestra de Rubalcaba, en qué consistirá esa ilegalidad que regularmente cocina y prepara con maña en las mazmorras de La Moncloa.
Nadie se cree que un líder surgido del gobierno de ZP vaya a ganar unos comicios hablando de empleo cuando es copartícipe de 5 millones de parados, hablando de economía y creación de tejido empresarial cuando ha arruinado a las PYMES, hablando de Educación cuando se la ha cargado en los diferentes gobiernos, tanto de González como del de la Ceja.
Rubalcaba está fundido, es un candidato amortizado antes de presentarse que en otro país europeo estaría inhabilitado sino en la cárcel.
Muchos medios hablan de un chanchullo con ETA, de que están presionando desde

el PSE a la banda para que abandone su actividad y saque un comunicado anunciando su disolución.
Otros hablan de contactos con el movimiento 15M después del trato privilegiado que el antiguo Ministro del Interior les ha estado dando.
Sea como fuere, el reto que Mariano Rajoy tiene ante si es enorme. La herencia ruinosa que González dejó a Aznar es de chiste comparada con la que sufrimos ahora en España por culpa de estos mangutas.
Queda por saber el estado real de las cuentas de Andalucía, que serán como para que Arenas se vaya a su casa a llorar y dimita antes de su presumible investidura. Quedan por hacer las reformas que ZP ni ha comenzado en todos los ámbitos de la vida política, queda ser ambiciosos, intentar recuperar competencias que las autonomías en manos de los nacionalismos estaban prostituyendo como la Educación, la Sanidad o la Justicia.
Hay que echarle coraje, arrestos y trabajo, mucho trabajo. Si España confía en Rajoy y en el PP será porque quiere que las cosas cambien y pronto. El apoyo popular hay que saber gestionarlo y no pecar de cortedad de miras, sino ser ambicioso y arrogante en la gestión, porque como dijo una vez Rubalcaba violando la jornada de reflexión del 13M del 2004, España no se merece un gobierno que le mienta.
Llevaba usted razón, Alfredo, por ello el 20N usted y los suyos tendrán que salir de las instituciones y del poder.