domingo, 14 de junio de 2015

Crónica de una investidura anunciada

Ayer, como en casi toda España, se constituyó la nueva Corporación del Ayuntamiento de Aranjuez en un Pleno de Investidura que dio como resultado el nombramiento de Cristina Moreno (PSOE) como nueva Alcaldesa de Aranjuez.

Desde aquí mi enhorabuena.

Decía en una entrada anterior, y lo he clavado, que IN-PAR votaría a favor de un gobierno socialista, por mucho fuego de artificio que esta semana que languidece hayan cruzado el PSOE y el nuevo partido de Ramírez Panadero.

Mucho comunicado, mucha rueda de prensa, mucha reunión, para terminar todo en lo que algunos sabíamos desde la noche del 24:

A la izquierda los programas le importa un bledo, el objetivo ha sido en Aranjuez y en toda España eliminar cualquier rastro del Partido Popular, aunque se tuvieran que juntar con el mismísimo Satán.
Díganme ustedes, cómo se puede conjugar un programa socialista, con otro comunista radical. ¡Sí se puede! Gritarán ellos, pero solo se quedarán en el grito sin explicarnos el modo.

Ya lo dijo Tierno Galván: “Los programas se hacen para no ser cumplidos.”
Aunque en esta ocasión viene al pelo otra cita, esta vez de Giuseppe Tomasi en su Gatopardo: “Que todo cambie para que todo siga igual”.


Y así será. Se cierra el ciclo del PP intentando pagar la fiesta que un gobierno socialista se ha dado en una etapa anterior. Nos ha tocado abonar facturas, tapar agujeros, gestionar con más seriedad y rigor, hacer sacrificios y eliminar gastos superfluos para que de nuevo la izquierda vuelva a sus políticas del despilfarro y a beneficiar el pancismo de sus acólitos y medios de comunicación afines.

El mismo viernes, la Alcaldesa saliente, anunció en rueda de prensa que en 4 años se ha reducido la deuda en unos 15 millones de euros, un magnífico resultado si se tiene en cuenta que los ingresos anuales en Aranjuez apenas llegan a los 40 millones de euros y que la deuda heredada por este gobierno saliente fue de 175 millones de euros. “Ahí es ná”,  como diría el castizo.

Ayer, en los primeros asientos del auditorio de Isabel de Farnesio, como una negra profecía de lo que sucederá, ya tomaban posiciones los que manejarán los hilos de la nueva Alcaldesa: Jesús Dionisio y José Luis Moreno. ¿Alguien duda de que serán sus cargos de confianza? ¡Dios quiera que me confunda!

Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar…

Poco más que añadir… los de Aranjuez Ahora prometiendo el cargo como si fueran de Bildu, por imperativo legal, mucho discurso prefabricado y mucho tópico, algunos rayando el absurdo y hablando de lucha de la clase trabajadora, como si siguiéramos en 1921 en Moscú y fuese un joven Lenin el que fuera a asaltar el poder.

También mucha palabra hueca y algún discurso, como el de María José Martínez, excesivamente duro. Ahora la acusarán de prepotente, de no saber perder, etc. aunque de sus palabras nadie pueda extraer ni una sola mentira. De nuevo las formas y el fondo. En España nos encantan las primeras hasta que tenemos que dinamitarlas para lanzarnos al cuello del rival.

Podríamos habernos ahorrado la pantomima (parecida a la Farsa de Ávila de 1465) de las votaciones: Ya que todos los grupos habían decidido que fueran secretas, no comprendo aún eso de sacar del sobre el voto y enseñarlo al público como hacen en Salvamé Deluxe los tertulianos con sus mensajes de Whatsapp.
Habría bastado con haber votado “in voce”.

En fin, el público de izquierdas que abarrotaba el auditorio, encantado de la vida con este teatro innecesario. Algunos ¿periodistas? que pululaban por los aledaños del escenario, también.

Sobre las promesas o iniciativas que Moreno quiere impulsar desde su gobierno, algunas rozan la demagogia, otras son las de siempre, esas que fue incapaz de poner en práctica durante ocho años de gobierno, y casi todas un brindis al Sol.

Pero no es momento ni de crítica ni de análisis. Respetemos esos 100 días de cortesía de los que goza siempre un gobierno entrante para asumir el traspaso de poderes, que en mi caso pudieron haber sido 100 segundos, ya que ningún papel encontré en mi mesa ni a nadie que me explicase qué cosas quedaban por hacer.

En mi caso, me voy con la cabeza alta por una gestión bien hecha y con el orgullo de haber pertenecido al gobierno mejor preparado que ha tenido Aranjuez y que se ha visto obligado a gestionar en el peor momento económico de toda la democracia, y lo hago con estas palabras del Quijote, pues al fin y al cabo, no dejo de ser eso, un Quijote que ha pensado que Aranjuez tenía remedio:


-¡Bendito sea el poderoso Dios, que tanto bien me ha hecho! En fin, sus misericordias no tienen límite, ni las abrevian ni impiden los pecados de los hombres.