jueves, 9 de julio de 2015

Cobrar o no cobrar

A vueltas estos días con los dichosos sueldos y liberaciones de los concejales de la legislatura 2015/2019 se está especulando mucho sobre el salario que deberían recibir los portavoces, tenientes de alcaldes, concejales liberados, etc. etc.

Algunos proponen incluso que los administrativos de los grupos políticos sean funcionarios o personal laboral municipales. Esto además de una entelequia, desvela un gran desconocimiento del funcionamiento municipal.

Yo quisiera arrojar un poco de luz, al menos dar mi humilde opinión, sobre este mercado persa en el que se ha convertido el ejercicio de la política en España desde que los populismos irrumpieron con fuerza en el panorama político nacional.


Sí, llámenme casta, pero a mí me gusta cobrar por el trabajo que realizo. Supongo que los lúmpenes y miembros de la clase obrera a los que se refiere el camarada Iglesias miran con recelo y con asco la nómina que les llega a fin de mes y la cogen a regañadientes de las manos del empresario capitalista que se la ofrece. Yo no. A mí me gusta recibir dinero a cambio de mi trabajo. Soy casta asquerosa. Lo siento.

Debido a mi formación, me he dedicado casi toda mi carrera profesional a la consultoría informática en empresas con estructura piramidal, de esas en las que entras cobrando poquito en la base de la pirámide y en las que cada año unos tipos con traje, como los de la Troika, revisan tu rendimiento, tu evolución y por ende te otorgan una nueva categoría y un mejor sueldo.

Dicen, solo dicen, que los que están en la cúspide de la pirámide, cobran más que los de abajo.

Eso sí, al final de la jornada laboral, me levanto de mi sitio, cojo un libro o un reproductor de mp3 y me voy a casa desconectando hasta el día siguiente.

Otros, los de la cúspide, tienen responsabilidades que les obligan a visitar clientes, a asistir a reuniones eternas, a marcharse a deshora de la oficina si los picos de trabajo lo requieren y a asumir otras labores que van en el sueldo y que a veces no se pagan con dinero.

Recordemos que el Ayuntamiento de Aranjuez es la mayor empresa ribereña, una empresa que oferta servicios a los ciudadanos porque se mantiene exclusivamente con los impuestos de los mismos.

El Ayuntamiento de Aranjuez posee una plantilla de 500 personas que desempeñan su trabajo con la máxima seriedad y profesionalidad y que a fin de mes cobra por esas horas que dedica a las tareas municipales.

El Ayuntamiento de Aranjuez es regido por un equipo de personas, o consejo directivo, que se renueva cada 4 años gracias a los votos de los ciudadanos, máximos accionistas de la empresa.

Pues bien… decía Fabio Capello que a él le gustaba ganar una peseta o euro más que el jugador que más cobraba de la plantilla que entrenaba. No por ser un pesetero, que a lo peor también era el caso, sino por una cuestión de respeto.

El entrenador italiano no se veía con autoridad suficiente para dar órdenes a un grupo de trabajo que ganaba más dinero que él.

Sepan ustedes que en el Ayuntamiento, la pirámide organizativa de la que hablaba anteriormente se iría al suelo si nos fijamos en el sueldo de ciertos jefes de área, de negociado, etc. y que el bueno de Fabio jamás entrenaría en el Estadio del Deleite.

No se creerían el dinero que pueden cobrar algunas personas que cogen la puerta a las 15:00 horas y se despiden con un bizcocho hasta mañana a las 8.

Pero ese no es el tema de este post . Ese problema organizativo no lo salva ya ni la Macarena.

De lo que aquí vengo a hablar es de que si nos olvidamos de que un concejal tiene el puesto de máxima responsabilidad en el organigrama municipal, debería tener un sueldo afín a las labores que desarrolla.

Una firma de un concejal puede llevarle a la cárcel, una decisión de la Junta de Gobierno o del Pleno Municipal puede tener consecuencias monetarias y penales para sus integrantes. Hablo con conocimiento de causa sin entrar en detalles de lo que cuesta defenderse en un juzgado.

Ahora, con los nuevos partidos integrados por asaltacapillas, filonazis que se ríen del Holocausto, amigos de la Kale Borroca y de ETA, por la meona de Barcelona o  Er Kichi como alcalde de Cai, todo es posible y cualquier propuesta es bienvenida.

La degradación de los partidos políticos desde que a Alianza Popular y al PSOE de la transición les costaba rellenar sus filas porque todos sus integrantes eran gente formada que cobraba mucho más en la empresa privada, o gracias a una oposición en la administración del Estado, han pasado y parece que cualquiera puede ser concejal y por lo tanto cobrar un aguinaldo por las múltiples tareas que conlleva el cargo.



Me he alargado demasiado, quizás después siga, pero piensen un poco sobre lo escrito.

2 comentarios:

JL dijo...

Lo primero de todo felicitarte por las dos entradas que publicas hoy. Estando de acuerdo en algunas cosas y en desacuerdo en otras, me parece brillante por una parte y valiente por otra que salgas a dar la cara (puede que como tú dices para que te la partan) y a dejar claro lo que piensas del tema.

Ciertamente la imagen que se está dando estos últimos días no es la más recomendable, yo hablé en mi blog de reparto del botín, no era más que una figura, pero a veces queda en los ciudadanos esa sensación.

Discrepo en que esto sea algo que tenga que ver con los populismos, ciertamente esos partidos que tú llamas populistas, hacen bandera de estos temas, aunque luego parezca que en Barcelona principalmente se lo saltan a la torera. Esto no ha pasado antes porque el rodillo de turno, ya fuera PP, ya fuera PSOE hacía innecesarias estas negociaciones. Se decidía y punto.

Me gusta el símil que haces hablando de que el Ayuntamiento de Aranjuez es regido por un equipo de personas, o consejo directivo, que se renueva cada 4 años gracias a los votos de los ciudadanos, máximos accionistas de la empresa, pero el problema es que el sueldo del consejo directivo no lo ponen los accionistas, lo pone el propio consejo directivo.

Tampoco me parece mal que quién tiene más responsabilidades cobre más que el que no las tiene, dicho así nadie puede criticarlo, eso que los políticos llamaron con mejor o peor acierto dignificar la política. Pero aquí, como en tantas cosas también entran las trampas, porque a veces para "repartir el botín" se dan cargos a todo el mundo, cargos a todas luces innecesarios, no quiero centrar el asunto en ninguna persona pero pongo el ejemplo de un concejal de fiestas y asuntos taurinos que no gestiona porque los temas taurinos los lleva una empresa privada que se harta de incumplir porque le sale más barato, y las fiestas otra empresa que además pone de uñas a los hosteleros locales.

Como digo es solo un ejemplo, se podría hablar largo y tendido, pero por suerte o por desgracia ha coincidido la peor crisis económica con unos gastos del consejo de administración que chirriaban, y mucho, a oídos de los que llegaban con dificultades a fin de mes.

Felicidades, en cualquier caso por el artículo.

Javier Lindo dijo...

De acuerdo en muchas partes de tu comentario.

Me quedo con esta frase que creo es la raiz del problema:

"el problema es que el sueldo del consejo directivo no lo ponen los accionistas, lo pone el propio consejo directivo."

Esto debería estar regulado como ocurre en las tablas salariales de los funcionarios de carrera.

Nos ahorraríamos muchos debates y muchos rumores que solo alimentan la especulación y deterioran la imagen de los políticos.