lunes, 21 de septiembre de 2015

¡La Roja, no! ¡Es España!

Hoy nos desayunamos con dos noticias. Una buena y otra mala, como se dice en los chistes.

La buena es que la selección española de baloncesto ha ganado su tercer entorchado europeo, la mala es que el director de cine Fernando Trueba no se siente español. ¡Qué disgusto!

Mientras los miembros del equipo español de basket se han partido el pecho por España en el campeonato que acabaron conquistando ayer tarde, Fernando Trueba se parte el pecho de España y de todos los españoles (por no decir el culo).
Un tío que ha nacido en Madrid dice no haberse sentido español ni 5 minutos en su vida, ni siquiera ayer, cuando se embaulaba sin despeinarse 30.000 euros del erario público en forma de Premio Nacional de Cinematografía. Nacional de España, claro.

Mientras, en Francia, un titán nacido en Montenegro, Nikola Mirotic, pero que se siente español como si fuera de Las Alpujarras, besaba la Copa de Europa ganada por él y sus compañeros para todos nosotros, para los españoles.


No deja de ser curioso que el MVP del torneo, Pau Gasol, sea un chico catalán al que no le ruboriza decir que es español, uno de esos españoles universales que en su campo profesional enarbolan la bandera española sin complejos y con orgullo lejos de folklores y paletadas regionales.

Quizás Pau Gasol tendría más motivos que Trueba para no sentirse español, ya que lleva viviendo en EEUU muchos años y allí ha desarrollado casi toda su carrera deportiva. Pero va el tío y a sabiendas de que la liga NBA es la más exigente del mundo y de que ya tiene unos añitos y puede que esta Eurocopa le pase factura físicamente a lo largo de la temporada, y juega como si no hubiese mañana y gana a los franceses en su propia casa.
Igual que Nadal, que Contador y un largo etc. de compatriotas, ayer Gasol escuchaba junto al Rey el himno patrio en Francia encumbrándose también como un español universal.
Es en esos españoles en los que Trueba se cisca al decir que ojalá la Guerra de la Independencia la hubieran ganado los gabachos obviando cientos de miles de antepasados muertos o heridos por defender la independencia de España frente a los invasores. Esa independencia que ahora le permite a Trueba vivir de la subvención eterna al igual que a otros titiriteros progres que se piensan modernos por escupir o denigrar nuestros símbolos y nuestra patria.

Suponemos que a Trueba en Hollywood no le habría ido igual de bien que a Gasol en la NBA. Allí no existe un Ministerio de Cultura que paga sistemáticamente cualquier defecación en forma de film que un director produce. Muchos directores con más talento que Trueba han arriesgado su capital en proyectos que les han llevado a la ruina, al igual que a cualquier emprendedor le puede suceder al montar una carnicería que no funciona o una empresa que no da beneficios. A cualquiera menos a los profesionales de la subvención. ¡Esto es España! ¡La puta España de Trueba!

Quizás lo que tendría que hacer este tío, si tuviera dignidad, es devolver el premio y el dinero que ayer recibió en San Sebastián, pero ya sabemos de qué pie cojean estos culturetas que van de independientes y no saben cómo vivir sin el dinero público que emana de los impuestos de todos los españoles a los que no siente compatriotas, sino primos.

Yo me quedo con España, con la de baloncesto, con esos 12 tíos que se han jugado el físico porque se sienten de aquí aunque no hayan nacido aquí. Nadie dirá que la selección de baloncesto es el Real Madrid más Pau Gasol. Eso no nos importa a nadie. Ningún jugador ayer lució otra bandera que la que nos une a todos, la rojigualda.
Nadie portaba banderas andaluzas, catalanas, asturianas o de Canarias como se ha visto ya demasiado a menudo en otros triunfos como en fútbol.
Quizás debiera tomar nota "La Roja" de Vicente del Bosque, esa que los periodistas deportivos definían como el Barça y cuatro más, de por qué cada día menos gente la sigue. Quizás también Piqué debería preguntarse el motivo de que la gente le tenga cada vez más asco.

Al final todo en la vida importa y a la hora de la verdad, nos sale de dentro del pecho un sentimiento de orgullo con los triunfos de los que consideramos nuestros y otro de rabia y frustración ante los que se aprovechan de España y de los españoles a diario y no se limitan solo a eso, sino que encima nos insultan y nos escupen en la jeta, ya sean políticos, directores de cine o jugadores independentistas.


Se me olvidaba... ¡Qué viva España!

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