sábado, 23 de enero de 2016

Requiem por Gregorio Ordóñez y por España

Hoy se cumplen 20 años de la muerte de Gregorio Ordoñez, el histórico dirigente del Partido Popular vasco que consiguió, gracias a su discurso valiente y decidido, que mi partido fuera el más votado en San Sebastián en las municipales del 95. También consiguió que le matasen los asesinos etarras delante de la que a posteriori sería otra gran líder popular, María San Gil.
Hoy, el PP en Euskadi, es una fuerza residual debido a que ha abandonado su discurso españolista y se ha convertido en el facha simpático de las tertulias de la Sexta Noche. Ese que siempre va de monigote porque tiene que haber de todo.
De Ordoñez a Javier Maroto, ese dirigente que ahora Rajoy presenta como primer espada y que decía que su peluquera de Bildu era muy maja, el mismo que llegó a pactar los presupuestos con los proetarras, solo han transcurrido 20 años.
Veinte años de degeneración absoluta en la vida política española. ¿Quo vadis? que diría aquel.
La actualidad política no es nada agradable para los que creemos en la democracia.
Si esos personajes sin valores y sin ideales han conseguido auparse en los puestos decisorios del PP y siguen ahí encaramados tras 5 derrotas electorales consecutivas, es por culpa de Mariano Rajoy. Quien no lo crea, que me argumente lo contrario.
Y digo esto con toda confianza y libertad, porque en mi partido, al menos en el que yo creo, podemos ser críticos con lo que no nos gusta y con lo que nos cabrea.
No se puede seguir vendiendo que somos el partido más votado y que hemos ganado las elecciones si en una legislatura se ha perdido todo el poder territorial y todos los ayuntamientos importantes de España.
Dice Rajoy que el problema no son las personas para defender su continuidad,  pero no dice cual es el problema según él.
Quizás, solo quizás, no defender en Cataluña el ser español hace que surjan partidos como Ciudadanos con un discurso limitadito y efectivo que ocupan tu espectro ideológico natural.
Tal  vez, solo tal vez, el consentir que Bildu siga en las instituciones sin perseguir su ilegalización o soltar a presos etarras cabrea ligeramente a la derecha clásica y hace que el PP en Euskadi sea una fuerza testimonial.
Que les pregunten a Ortega Lara, a Regina Otaola o a Santi Abascal que piensan del New PP.
A lo peor, coquetear con la ley del aborto para dejarla igual o hablar de independencia judicial cuando se intenta salvar a la Infanta del banquillo por todos los medios también influye en una posible pérdida de votos.
Puede, solo puede, que dejar que los nacionalistas catalanes convoquen referéndums ilegales sin hacer nada o seguir financiando mediante el FLA con
dinero de todos el insulto sistemático a España desde las televisiones públicas catalanas o consentir que los Pujol sigan en la, tiene algo que ver con que ahora sea imposible formar gobierno.
A lo mejor me equivoco y el problema sea yo y esos millones de personas que han retirado la confianza a Mariano en las últimas Generales.
La mayor debacle del Partido Popular vista nunca vendida como una victoria. Victoria pírrica donde las haya.
El jugar con fuego, el incentivar y promover a fuerzas de extrema izquierda como Podemos para presentarse ante la sociedad española como la salvación y la única alternativa a esa gentuza, nunca ha funcionado.
El permitir que desde un duopolio televisivo permitido por tu propio gobierno para que te insulten día y noche, no parece tampoco demasiado inteligente, por mucho que Arriola lo aconseje.
Los españoles no nos merecemos elegir entre susto o muerte, queremos votar a un candidato con un programa electoral trabajado, no solo basado en la economía, sino en una ideología clara y en acciones concretas que garanticen la igualdad entre españoles, la libertad, la independencia del poder judicial, la defensa de la unidad nacional, etc.
Todo lo que en cuatro años Mariano Rajoy Brey no ha sabido ni  querido defender e impulsar.
Ahora, nos vemos ante un escenario aterrador en el que un fracasado como Pedro Sánchez, otro candidato que ha conseguido el mérito de cosechar los peores resultados electorales del PSOE en toda su historia, puede formar gobierno con una amalgama de partidos cuyos objetivos son destruir la nación española y sus recetas son el comunismo más rancio y el separatismo apoyado por ETA y por Terra Lliure.
Parece que a nadie le importa ni le escandaliza que Antena3 haya publicado un vídeo en el que representantes de Podemos, separatistas de las CUP, terroristas de ETA y representantes de Podemos viajen en un avión militar oficial a Venezuela ni que este vídeo sea de hace dos años y salga a la luz ahora.

Tampoco parece que a nadie le importe que Podemos esté financiado con dinero de un narco-estado como Venezuela (la mano derecha de Maduro, Cabello es un reputado narcotraficante) o de una teocracia como la iraní donde se ahorcan a homosexuales o se lapidan mujeres (de esto no dice nada Rita Maestre ni demás feministas enardecidas).
¿Qué intereses tienen estados extranjeros de esta naturaleza en financiar partidos de extrema-izquierda españoles? ¿A nadie le preocupa esto?
Aún sabiendo esto desde hace años, el gobierno Rajoy no ha hecho nada por evitarlo o por denunciarlo desde la Fiscalía General del Estado. Como diría mi admirado Mourinho: ¿por qué?
El cabecita hueca de Pedro Sánchez, igual que Rajoy, solo se respetan a sí mismos. Esta es su última oportunidad antes de salir por la puerta de atrás de una escena política que gracias a ellos se ha convertido en un circo de rastafaris, juramentos contra el Rey de España,  cabalgatas de Reyes insólitas e incumplimiento sistemático del código penal.
Sánchez quiere el poder a cualquier precio. El PSOE ha dejado de creer en Marx para hacerlo exclusivamente en el poder obviando también que su partido tiene muertos que velar por culpa de los que ahora pueden darle la llave de la Moncloa.
Un pacto entre PSOE, Podemos y cualquier formación nacionalista nos lleva al abismo de cabeza.

Mientras, Rajoy leerá el Marca desde la 7º de Génova 13 por si después de todo esto queda algo que heredar.

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