miércoles, 4 de mayo de 2016

Y mientras... la casa sin barrer

Y mientras, la casa sin barrer

Jamás una bandera tapó tanta porquería. No me refiero a la ideológica, que también, sino a la porquería y mugre que llenan las calles y parques de nuestro Aranjuez.

Cuando no se tiene nada que ofrecer al ciudadano, se utilizan las fotografías y los gestos políticos para desviar la atención de lo verdaderamente importante. El voto de la izquierda está tan dividido, tan desmovilizado en Aranjuez tras casi un año de desgobierno socialista, que para iniciar la campaña electoral se necesita vender algo. Lo que sea.

¿Bajada de impuestos? No.
¿Mejora de la limpieza urbana? Tampoco.
¿Mantenimiento de zonas verdes y parques infantiles? Menos.
¿Creación de empleo  y captación de nuevos proyectos empresariales generadores de riqueza? Ni de lejos.
¿Políticas sociales y gestión eficaz del Ayuntamiento? ¡Estáis de broma!

Ya lo adelanté en este mismo espacio: El PSOE está abonado a la política fachada. Si no son suficientes las pancartas de la educación pública en el balcón de la Casa de Empleados, si está muy manida y sobeteada la Defensa del Tajo, si no estamos en fechas del orgullo gay, si ya no podemos bajar unos metros más la bandera de Europa... ¿Por qué no utilizar la republicana como envoltorio perfecto de nuestra incompetencia? Dicho y hecho.

En abril del 2015 el Pleno Municipal aprobó por unanimidad, también con los votos a favor del PP, un homenaje a los vecinos ribereños que fueron deportados desde Francia al Mauthausen nazi. Hasta ahí todo correcto. Descansen en paz aquellos pobre paisanos que cayeron en las garras del nazismo.

Algunos de los asesinados en el Aranjuez republicano
No quiero recordar, porque este es el juego miserable al que nos proponen jugar, que en Aranjuez hubo caídos de los dos bandos de la Guerra Civil.
Pero las personas que vivimos en el siglo XXI y no en los años 30 y 40 de la centuria pasada debemos mirar por los vivos, por nuestras familias, y los políticos, además, por nuestra ciudad actual.

Fue en 2014 cuando en Pleno me tocó defender una propuesta traída por el PSOE que insistía en el frentismo, en la antigua idea de las Dos Españas. Acababa de morir Adolfo Suárez, verdadero artífice y propulsor junto al Rey Juan Carlos I de la Transición, que no fue otra cosa que un proceso de cambio de régimen sin que nos matásemos en el intento unos y otros. Todos entendieron aquello como algo positivo, excepto ETA, hasta la llegada de Zapatero con su abuelo y su Ley de Memoria Histórica.
Más nombres sin placa

Ahora su discípulo moral, un tal Pablo Iglesias (coincidencia de nombre con el fundador del PSOE), nos dejó a las claras que en 2016 hay parte de la izquierda que prefiere vivir en una especie de Regreso al Futuro a la española, un regreso al Madrid de las checas, de las sacas y de las iglesias incendiadas. La del Frente Popular de 1931. ¡Sálvese quien pueda!

En vez de examinar e intentar poner coto a los problemas presentes: paro, corrupción política, ataques secesionistas, problemas educativos, de sanidad, independencia del poder judicial, reforma del sistema de pensiones, financiación autonómica... ¡Anda que no hay corte!, prefieren envolverse en la bandera del sectarismo y del revanchismo político.

Algo parecido sucedió ayer en Aranjuez con la señora Moreno envuelta en la bandera republicana. En el mismo lugar donde hordas de milicianos de la República colgaron desorejado al alcalde Miguel Domenge por haber sido militar y administrador de Patrimonio, la Alcaldesa de Aranjuez cogió su fusil, pero al contrario que Johnny en la novela de Dalton Trumbo, el mensaje que lanzó no fue antibelicista sino todo lo contrario.

Ayer la señora Moreno cabó una trinchera en plena Plaza de la Constitución (¿qué es eso?), se puso la boina de miliciana y olvidó en un solo instante que representa a todo un pueblo, el de Aranjuez, no solo a los nostálgicos trasnochados de un tiempo que ya no volverá.

De un plumazo, la Alcaldesa de todos se convirtió en la hooligan de cuatro. Todo el crédito político que le pudiera quedar tras un año de nula gestión, tirado por el váter tricolor de la melancolía republicana.

Otros asesinados
¿Alguien se imagina qué hubiera pasado si un servidor o alguien de mi partido se retratara con la bandera del Águila de San Juan? ¿Alguien duda de una avalancha de ataques e insultos furibundos? ¿Quién sería el primero en pedir la dimisión inmediata del atrevido y osado facha que la sostuviera?

Yo, por defender a los caídos de ambos bandos en aquel Pleno de 2014, que los hubo y muchos, por proclamar que lo mejor era mirar al futuro y no al triste pasado, fui llamado neo-fascista y otras lindezas. ¿Acaso aquellos asesinados por el bando republicano no merecen otra placa en el mismo sitio que los deportados a Mauthausen? ¿No eran hijos del mismo Dios? ¿No eran ribereños también?¿No eran obreros, comerciantes, campesinos o ganaderos? ¿No tenían padres, hijos o hermanos?  

Es tal la superioridad moral con la que se cree la izquierda y tan grande el complejo que siente la
derecha en España, que mientras unos pueden erigir monumentos a delincuentes como Alfon, calificar a asesinos como Otegui de hombres de paz, asaltar capillas católicas y no dimitir, los otros se callan cuando se eliminan de las calles españolas nombres de personas que fueron verdaderas eminencias en su campo, aunque cantasen el Cara al Sol (o sin cantarlo) como Salvador Dalí, Muñoz Seca, Gómez de la Serna o Calvo Sotelo (sin oportunidad siquiera de ser franquista porque murió asesinado en el Madrid republicano). Esto es así, lo diga Agamenón o su porquero.

Y mientras en Aranjuez, la casa sin barrer. Tras la bandera tricolor que sostiene Moreno, asoman descarados hierbajos sin podar, baches sin tapar, papeleras sin vaciar y 5000 parados pidiendo trabajo.

¿Cómo se atreven a joderle la foto? ¡Fascistas!

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